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Curarse en salud
Las plantas y alimentos naturales protegen el sistema inmunológico y reactivan sus propiedades curativas. Están al alcance de la mano, son económicos y, sobre todo, carecen de los efectos secundarios de los antibióticos sintéticos.
Josefina Edelstein Especial
Frío y resfrío además de rimar, son causa y consecuencia en época invernal. Claro que no es una fórmula a la que estemos supeditados sin remedio, pero sabemos que en esta etapa del año aumentan los resfríos, se suman las gripes y algunos otros problemas relacionados con la proliferación de virus y bacterias.
Todavía no han pasado 100 años desde que Alexander Fleming descubriera la penicilina, antibiótico que permitió curar enfermedades infecciosas intratables hasta 1928.
El mundo entero se lo agradece; sin embargo, nada mejor que tener las propias defensas en buen estado para mantener el cuerpo a cubierto de microorganismos nocivos y en esto los antibióticos naturales son los mejores aliados.
Por eso, antes de partir a la farmacia y automedicarse con el antibiótico sintético "comodín", lo más saludable es cuidar la ingeniería del sistema inmunológico con que la naturaleza dotó al organismo.
Según Néstor Palmetti, técnico en dietética y nutrición natural y director de Espacio Depurativo, "más que pensar en antibióticos, habría que pensar en brindar las condiciones que reclama el organismo: orden y limpieza", que se logran con reposo y ayuno, y una medida para lograrlo consiste en comer solamente frutas una vez a la semana.
Maravilla en las colmenas
Para reforzar las propias defensas, Palmetti señala al propóleo como el antibiótico natural número uno. "Esta maravillosa sustancia resinosa es el sistema inmunológico de los árboles -explica-. La abeja la recoge y transforma para desinfectar la colmena y sellar grietas y es lo que garantiza la total asepsia de ese ambiente".
Para reforzar las propias defensas, Palmetti señala al propóleo como el antibiótico natural número uno. "Esta maravillosa sustancia resinosa es el sistema inmunológico de los árboles -explica-. La abeja la recoge y transforma para desinfectar la colmena y sellar grietas y es lo que garantiza la total asepsia de ese ambiente".
El propóleo tiene múltiples propiedades; entre otras, es antibacteriano, antimicótico, antiparasitario, antiinflamatorio, antioxidante, antitóxico, antialérgico, analgésico, anestésico y antiviral.
"Fundamentalmente, es un magnífico biorregulador, rehaciendo la capacidad de defensa, funcionamiento y adaptación del organismo", remarca.
Además de su amplio efecto antibacteriano, el propóleo estimula la reacción inmunológica del organismo y tiene merecida fama de efectivo antigripal. Y todo lo hace sin alterar la buena flora bacteriana que nos protege.
Además de su amplio efecto antibacteriano, el propóleo estimula la reacción inmunológica del organismo y tiene merecida fama de efectivo antigripal. Y todo lo hace sin alterar la buena flora bacteriana que nos protege.
¿Algo más? ¡Sí! "Su acción antiinflamatoria y anestésica lo convierte en eficaz protector de la garganta y las cuerdas vocales".
Se puede consumir todos los días como suplemento dietario. Para adultos, "se recomiendan 20 gotas diarias (concentración 10 por ciento) en ayunas -describe el naturista-, disueltas en medio vaso de agua. A fin de optimizar su aprovechamiento, se aconseja hacer buches antes de ingerirlo. Con ello se logra desinfectar y desodorizar la cavidad bucal, reforzar el esmalte dental, desinflamar las encías, prevenir caries y combatir la placa bacteriana". Agrega que "en caso de estado gripal o afección de vías respiratorias, se aconseja tomar 30 gotas, 3 veces al día, una hora antes de las comidas" y aclara que para niños se debe reducir la dosis.
Se puede consumir todos los días como suplemento dietario. Para adultos, "se recomiendan 20 gotas diarias (concentración 10 por ciento) en ayunas -describe el naturista-, disueltas en medio vaso de agua. A fin de optimizar su aprovechamiento, se aconseja hacer buches antes de ingerirlo. Con ello se logra desinfectar y desodorizar la cavidad bucal, reforzar el esmalte dental, desinflamar las encías, prevenir caries y combatir la placa bacteriana". Agrega que "en caso de estado gripal o afección de vías respiratorias, se aconseja tomar 30 gotas, 3 veces al día, una hora antes de las comidas" y aclara que para niños se debe reducir la dosis.
De aromas fuertes
La naturaleza es vasta y pone a nuestro alcance muchos más de sus productos para frenar estornudos, catarros, fiebres y otros malestares.
Entre ellos y aunque no suele caer simpático porque se siente su olor apenas uno abre la boca o pasa cerca, el ajo tiene varias estrellas ganadas como antiséptico contra bacterias, virus y hongos. Además, es barato, se consigue a la vuelta de casa y su aroma se puede suavizar con un poco de perejil.
La naturaleza es vasta y pone a nuestro alcance muchos más de sus productos para frenar estornudos, catarros, fiebres y otros malestares.
Entre ellos y aunque no suele caer simpático porque se siente su olor apenas uno abre la boca o pasa cerca, el ajo tiene varias estrellas ganadas como antiséptico contra bacterias, virus y hongos. Además, es barato, se consigue a la vuelta de casa y su aroma se puede suavizar con un poco de perejil.
La cebolla sigue en la lista y aunque también tenga un fuerte aroma y sabor, se debe comer cruda con ensaladas.
Y entre las barreras antimicrobianas más destacadas está la miel, el antibiótico dulce que se puede usar a diario en infusiones, comidas o bebidas. Pero no hay que excederse, porque tiene un alto contenido calórico y no es cuestión de aumentar kilos sin sentido.
Por otra parte, hay que tener muy en claro que las manos son nuestro propio vehículo transmisor de microbios tocando de todo a lo largo del día e, incluso, atajando un estornudo. Por eso, es indispensable lavarlas con jabón, sobre todo al ingresar al hogar y también, cada tanto en el trabajo.
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