martes, 17 de mayo de 2011

Productos apícolas para proteger la salud

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Curarse en salud

Las plantas y alimentos naturales protegen el sistema inmunológico y reactivan sus propiedades curativas. Están al alcance de la mano, son económicos y, sobre todo, carecen de los efectos secundarios de los antibióticos sintéticos.

16/05/2011 17:04

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Josefina Edelstein Especial

Frío y resfrío además de rimar, son causa y consecuencia en época invernal. Claro que no es una fórmula a la que estemos supeditados sin remedio, pero sabemos que en esta etapa del año aumentan los resfríos, se suman las gripes y algunos otros problemas relacionados con la proliferación de virus y bacterias.
Todavía no han pasado 100 años desde que Alexander Fleming descubriera la penicilina, antibiótico que permitió curar enfermedades infecciosas intratables hasta 1928.
El mundo entero se lo agradece; sin embargo, nada mejor que tener las propias defensas en buen estado para mantener el cuerpo a cubierto de microorganismos nocivos y en esto los antibióticos naturales son los mejores aliados.
Por eso, antes de partir a la farmacia y automedicarse con el antibiótico sintético "comodín", lo más saludable es cuidar la ingeniería del sistema inmunológico con que la naturaleza dotó al organismo.
Según Néstor Palmetti, técnico en dietética y nutrición natural y director de Espacio Depurativo, "más que pensar en antibióticos, habría que pensar en brindar las condiciones que reclama el organismo: orden y limpieza", que se logran con reposo y ayuno, y una medida para lograrlo consiste en comer solamente frutas una vez a la semana.
Maravilla en las colmenas
Para reforzar las propias defensas, Palmetti señala al propóleo como el antibiótico natural número uno. "Esta maravillosa sustancia resinosa es el sistema inmunológico de los árboles -explica-. La abeja la recoge y transforma para desinfectar la colmena y sellar grietas y es lo que garantiza la total asepsia de ese ambiente".
El propóleo tiene múltiples propiedades; entre otras, es antibacteriano, antimicótico, antiparasitario, antiinflamatorio, antioxidante, antitóxico, antialérgico, analgésico, anestésico y antiviral.
"Fundamentalmente, es un magnífico biorregulador, rehaciendo la capacidad de defensa, funcionamiento y adaptación del organismo", remarca.
Además de su amplio efecto antibacteriano, el propóleo estimula la reacción inmunológica del organismo y tiene merecida fama de efectivo antigripal. Y todo lo hace sin alterar la buena flora bacteriana que nos protege.
¿Algo más? ¡Sí! "Su acción antiinflamatoria y anestésica lo convierte en eficaz protector de la garganta y las cuerdas vocales".
Se puede consumir todos los días como suplemento dietario. Para adultos, "se recomiendan 20 gotas diarias (concentración 10 por ciento) en ayunas -describe el naturista-, disueltas en medio vaso de agua. A fin de optimizar su aprovechamiento, se aconseja hacer buches antes de ingerirlo. Con ello se logra desinfectar y desodorizar la cavidad bucal, reforzar el esmalte dental, desinflamar las encías, prevenir caries y combatir la placa bacteriana". Agrega que "en caso de estado gripal o afección de vías respiratorias, se aconseja tomar 30 gotas, 3 veces al día, una hora antes de las comidas" y aclara que para niños se debe reducir la dosis.
De aromas fuertes
La naturaleza es vasta y pone a nuestro alcance muchos más de sus productos para frenar estornudos, catarros, fiebres y otros malestares.
Entre ellos y aunque no suele caer simpático porque se siente su olor apenas uno abre la boca o pasa cerca, el ajo tiene varias estrellas ganadas como antiséptico contra bacterias, virus y hongos. Además, es barato, se consigue a la vuelta de casa y su aroma se puede suavizar con un poco de perejil.
La cebolla sigue en la lista y aunque también tenga un fuerte aroma y sabor, se debe comer cruda con ensaladas.
Y entre las barreras antimicrobianas más destacadas está la miel, el antibiótico dulce que se puede usar a diario en infusiones, comidas o bebidas. Pero no hay que excederse, porque tiene un alto contenido calórico y no es cuestión de aumentar kilos sin sentido.
Por otra parte, hay que tener muy en claro que las manos son nuestro propio vehículo transmisor de microbios tocando de todo a lo largo del día e, incluso, atajando un estornudo. Por eso, es indispensable lavarlas con jabón, sobre todo al ingresar al hogar y también, cada tanto en el trabajo.
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