La desaparición global de estos insectos ya afecta a la producción de alimentos. Un estudio internacional, en el que participó la FAUBA, alertó que es necesario conservar hasta un 37% de áreas silvestres en regiones agrícolas para proteger mariposas, abejas y abejorros.
(SLT-FAUBA) Los polinizadores vienen disminuyendo desde hace décadas en todo el planeta. Están perdiendo sus hábitats naturales por la expansión de la agricultura, los agroquímicos y otros factores. La consecuencia es preocupante: también caen los rindes de cultivos esenciales para nuestra alimentación. ¿Cuánta superficie silvestre más se puede perder? Un estudio internacional al que la FAUBA aportó datos clave mostró que para proteger a las abejas, los abejorros y las mariposas se debería conservar entre 16 y 37% del área en cada paisaje agrícola. En la Argentina se protege entre el 5 y 15%, y no sería suficiente. Resaltan la importancia de mejorar la calidad de los recursos florales....
Por primera vez en la historia, la Unión Europea declaró oficialmente a las abejas melíferas silvestres (Apis mellifera) en peligro de extinción. Esta decisión surge tras una evaluación exhaustiva incluida en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la base de datos más importante del mundo sobre el estado de conservación de las especies.
Aunque podría parecer que las abejas están prosperando gracias al auge de la industria de la miel, la realidad es más compleja. Las abejas silvestres, que viven fuera de las colmenas controladas por los humanos, están desapareciendo silenciosamente. A diferencia de las abejas gestionadas por apicultores, estas colonias anidan en cavidades naturales de árboles y bosques, desempeñando un papel clave en la polinización de ecosistemas naturales.
Dos mundos distintos: las abejas criadas y las abejas libres
La abeja melífera occidental lleva miles de años vinculada al ser humano. Desde el Antiguo Egipto hasta la apicultura moderna, el ser humano ha domesticado parcialmente a esta especie. Sin embargo, mientras las abejas controladas reciben atención constante y apoyo científico, las abejas silvestres han sido en gran medida ignoradas.
Durante décadas, la falta de información impidió conocer su verdadero estado. No fue hasta recientes investigaciones en países como Irlanda, Francia, Alemania, Italia y Polonia, cuando los científicos comenzaron a documentar colonias libres y a estudiar si podían sobrevivir sin intervención humana.
Distribución geográfica de las abejas silvestres en Europa|IUCN
Estos estudios derivaron en la creación, en 2020, de lainiciativa global Honey Bee Watch, que reúne a científicos de todo el mundo para observar y proteger a las poblaciones silvestres. Gracias a este esfuerzo, se logró redefinir lo que significa una abeja “silvestre”: una colonia que vive libre y se reproduce por sí misma, sin depender de colmenas gestionadas.
Causas del peligro de extinción de las abejas silvestres
El nuevo análisis de la UICN reveló un panorama alarmante. Europa tiene la menor densidad de colonias silvestres del planeta, superadas ampliamente por las abejascriadas. Además, su población se encuentra en declive debido a una combinación de factores:
Pérdida de hábitat natural por urbanización y deforestación.
Parásitos invasores como el ácaro Varroa destructor.
Enfermedades transmitidas por colmenas comerciales.
Hibridación genética entre abejas domesticadas y silvestres.
Estos elementos, sumados a la crisis climática, han llevado a que la especie sea considerada en peligro de extinción dentro de la Unión Europea, aunque en la región paneuropea aún se requiere más información en zonas como los Balcanes, Escandinavia y Europa del Este.
Más que miel: las abejas silvestres sostienen la vida
La pérdida de las abejas silvestres tendría consecuencias devastadoras. Ellas no solo producen miel, sino que polinizan cultivos y plantas silvestres, asegurando la biodiversidad y la seguridad alimentaria.
Además, las colonias que sobreviven en libertad poseen una resistencia natural a enfermedades y parásitos, lo que las convierte en una reserva genética esencial para el futuro de las abejasy la agricultura.
La nueva clasificación de la UE es una advertencia y un llamado urgente: proteger a las abejas silvestres es proteger el equilibrio ecológico del planeta.
En el Reino Unido, una fascinante innovación arquitectónica está zumbando en la vida urbana - los " ladrillos de abeja" se están convirtiendo en obligatorios en algunos nuevos proyectos de construcción. Estos son ladrillos de construcción de tamaño estándar con cavidades incorporadas diseñados específicamente para albergar abejas solitarias. A diferencia de las abejas, estos polinizadores no viven en colmenas - prefieren agujeros pequeños y apretados donde pueden poner huevos con seguridad.
Hechos de hormigón mezclado con materiales reciclados, los ladrillos de abeja se integran directamente en las paredes de los hogares, escuelas y oficinas. Sus agujeros poco profundos imitan las grietas naturales que las abejas buscan en madera o piedra, pero en un formato que se adapta al diseño moderno. Ofrecen protección contra los depredadores, la lluvia y el clima duro - esencialmente, apartamentos de tamaño abeja en la ciudad.
Los consejos locales en áreas como Brighton ya han exigido estos ladrillos en nuevos acontecimientos, como respuesta a la rápida disminución de polinizadores debido a la pérdida de hábitat. Al incrustar la biodiversidad en los edificios, las ciudades se están volviendo no sólo amigables con los seres humanos, sino también con la naturaleza.
Es un paso simple pero poderoso: un pequeño ladrillo lleno de cavidad a la vez, ayudando a restaurar ecosistemas vitales donde las abejas pueden prosperar, incluso en selvas de hormigón.