Martes 24 de enero de 2012
http://www.consorcioapicola.cl/noticia.php?id=94

La (obligada) relación entre la miel y los transgénicos (*)
http://www.consorcioapicola.cl/noticia.php?id=94
La (obligada) relación entre la miel y los transgénicos (*)
La decisión de la Unión Europea de requerir del análisis de contenidos transgénicos en las mieles que llegan de otros lugares del mundo, incluido Chile, refleja una problemática que en nuestro país no está resuelta, debido, principalmente, a la legislación que en esa materia es aún incompleta.
En Chile se siembran cultivos transgénicos desde 1992, según la Resolución del SAG Nº 1.523 del 2001, los cuales se destinan a semilleros de multiplicación y no se permite el consumo de esas semillas dentro de nuestro país.
Las semillas producidas en estos sitios perjudican a los apicultores pues contaminan el polen llevado a grandes distancias por el viento y las abejas. Es muy necesario que los lugares en donde están los semilleros transgénicos sean revelados, para no poner en peligro la contaminación de nuestras mieles con pólenes transgénicos y que los apicultores conozcan su ubicación.
Cuando Alemania dice objetar miel por residuos transgénicos de Chile, lo más probable es que se deba a que en nuestro país se emplean jarabes de alta fructosa para alimentación de las abejas, provenientes de Argentina, y cuya base está en maíces transgénicos. Habrá, por tanto, que buscar otros mecanismos de utilización de productos que no sean detectados como residuos transgénicos para alimentar a las colmenas estructurando jarabes diferentes y capacitar a los apicultores en el cómo manejarlos y suministrarlos.
El otro aspecto importante, son los residuos de proteínas que tiene su origen en la soya, porque toda la soya que se comercializa, hoy día, es transgénica. Es muy difícil tomar una decisión al respecto, nos quedan a disposición cultivos como el lupino, la quínoa y la levadura de cerveza, pero económicamente no es alcanzable aún para los apicultores y las formas de suministrarlos y utilizarlos deben ser experimentadas y ofrecidas adecuadamente como recomendación técnica.
En Chile casi el 50% son pequeños a medianos productores y los apicultores pequeños no pueden prescindir del negocio apícola, porque aporta el beneficio de las abejas, a la polinización de cultivos (biodiversidad), producción de miel y otros derivados de las abejas, como polen, cera, jalea real y propóleos.
Los organismos oficiales deben escuchar la voz de las organizaciones apícolas y estas instancias deben ser dirigidas por especialistas en el tema y formular un plan nacional para la apicultura chilena, a través, de la opinión de los apicultores y de especialistas en la materia, de acuerdo a la problemática actual y exigencias internacionales en la cadena.
(*) Miguel Neira es actual director del Equipo Apícola de la UACh.
En Chile se siembran cultivos transgénicos desde 1992, según la Resolución del SAG Nº 1.523 del 2001, los cuales se destinan a semilleros de multiplicación y no se permite el consumo de esas semillas dentro de nuestro país.
Las semillas producidas en estos sitios perjudican a los apicultores pues contaminan el polen llevado a grandes distancias por el viento y las abejas. Es muy necesario que los lugares en donde están los semilleros transgénicos sean revelados, para no poner en peligro la contaminación de nuestras mieles con pólenes transgénicos y que los apicultores conozcan su ubicación.
Cuando Alemania dice objetar miel por residuos transgénicos de Chile, lo más probable es que se deba a que en nuestro país se emplean jarabes de alta fructosa para alimentación de las abejas, provenientes de Argentina, y cuya base está en maíces transgénicos. Habrá, por tanto, que buscar otros mecanismos de utilización de productos que no sean detectados como residuos transgénicos para alimentar a las colmenas estructurando jarabes diferentes y capacitar a los apicultores en el cómo manejarlos y suministrarlos.
El otro aspecto importante, son los residuos de proteínas que tiene su origen en la soya, porque toda la soya que se comercializa, hoy día, es transgénica. Es muy difícil tomar una decisión al respecto, nos quedan a disposición cultivos como el lupino, la quínoa y la levadura de cerveza, pero económicamente no es alcanzable aún para los apicultores y las formas de suministrarlos y utilizarlos deben ser experimentadas y ofrecidas adecuadamente como recomendación técnica.
En Chile casi el 50% son pequeños a medianos productores y los apicultores pequeños no pueden prescindir del negocio apícola, porque aporta el beneficio de las abejas, a la polinización de cultivos (biodiversidad), producción de miel y otros derivados de las abejas, como polen, cera, jalea real y propóleos.
Los organismos oficiales deben escuchar la voz de las organizaciones apícolas y estas instancias deben ser dirigidas por especialistas en el tema y formular un plan nacional para la apicultura chilena, a través, de la opinión de los apicultores y de especialistas en la materia, de acuerdo a la problemática actual y exigencias internacionales en la cadena.
(*) Miguel Neira es actual director del Equipo Apícola de la UACh.
No hay comentarios:
Publicar un comentario