jueves 8 de mayo de 2014
http://www.oem.com.mx/lavozdelafrontera/notas/n3384395.htm

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Mexicali
Apicultura, actividad redituable en el valle
Diversos productos se obtienen de las abejas en el valle de Mexicali. (Foto: César Valdez).
La Voz de la Frontera
8 de mayo de 2014
Por Laura Elena Aguayo
La apicultura o el arte de criar abejas, no es una actividad popular entre el sector agropecuario, pero sí una donde pocos pueden mantenerse a pesar de contar con ciertos riesgos a la hora de trabajar con centenas de obreras que de un momento a otro pueden migrar.
Durante la historia del ser humano, la miel y sus derivados han sidoproductos altamente valorados por sus propiedades curativas y nutritivas.
María Luisa Ramírez Contreras, de 34 años, es una de las pocas mujeres que han decidido incursionar en las actividades productivas en el valle de Mexicali, siendo la apicultura la herencia más valiosa que su padre le ha dejado en vida, pues desde hace catorce años conoce lo necesario para mantener las colmenas que tiene a su cargo y con las que saca adelante a sus padres.
Además de tomar las riendas del negocio familiar, ha logrado expandir y mejorar sus conocimientos con el paso del tiempo y la práctica.
"Principalmente me motivó el interés de aprender, pues una vez involucrada en la apicultura me enamoré de ésta, aunque sé que cada sector es importante, pero esta actividad te envuelve, es algo mágico y cuando lo amas y respetas te gana la emoción y aguantas el calor, piquetes, al igual que la competencia desleal", expresó la productora.
+ Herencia y vocación
María Luisa se ha dedicado a la apicultura desde el 2000, pero a partir del 2008 obtuvo su patente tras tocar puertas en la Sefoa, pues anteriormente trabajaba con las colmenas, pero todos los gastos se le iban en los empaques que solventaba sola.
Sin embargo, al ser asesorada en nuevas presentaciones y un etiquetado, ha obtenido su patente ganadera, además ha mejorado sus prácticas al acudir a cursos de capacitación, pues todos los conocimientos adquiridos se los debe a su padre.
"Fue hasta el 2006 cuando me hice cargo de las abejas que mi padre ya no podía atender por problemas de salud, dejándome 50 en total, pero el primer año se me fueron 20, al principio no sabía más que lo que él me había enseñado en la cosecha, pues él se encargaba de estampar cera, pegarla y hacer las cajas de una forma rústica con material que se conseguía económicamente", comentó al recordar su incursión a esta actividad.
Por su dedicación y entrega, María Luisa manifestó que la paciencia fue una de sus cualidades más grandes, pues se desalentaba por la falta de experiencia, la cual fue puliendo poco a poco hasta posicionarse como productora.
"En esta actividad se necesita el impulso de los jóvenes, pues casi la mayoría de los apicultores son adultos mayores, por lo que ocupamos incentivar esta actividad, sobre todo es necesario que crean, pues a pesar de los riesgos como lo son las picaduras, trabajar en tiempos de calor, competir con miel adulterada, se tienen grandes satisfacciones al final de todo".
Aún así se ha tenido un realce en la actividad, pues cuando ella inició en la apicultura, observaba un grupo cerrado de productores acudir a las reuniones, pero a la fecha ya se están incorporando nuevos compañeros, incluyendo algunos más jóvenes que apenas están iniciando.
"No es que la mujer esté marginada, pero a veces uno se relega, influyen muchos factores como la discriminación en el sector, por eso quiero que más mujeres se dediquen a esto donde a lo mejor no se van hacer millonarias, pero uno sale adelante y sobre todo se da un impulso de forma personal".
+ Una trayectoria de avances
Aunque en un inicio se sentía aislada entre sus colegas por ser mujer y pensar que no le iban a apoyar, se sorprendió al ver que al tocar las puertas de la Sefoa en el área de Micro Industria Rural se le dieron las herramientas necesarias para mejorar lo que su padre le había heredado.
Pero aún persistía el temor a innovar y crecer, pues vendía su producto en un envase de gran tamaño y no sabía si arriesgarse a más, pero al contar con una mejor presentación y etiquetado se le abrieron más oportunidades en el mercado y surgiendo nuevas propuestas como participar en Fiestas del Sol o estar en Agrobaja.
"En la medida en la que se acude a los cursos de capacitación para mejorar se vende más el producto y la gente se va dando cuenta de la calidad y esto me motiva más para pensar en crecer sin límites", aseguró.
Como apoyo, su madre le ayuda a cuidar 35 cajas y 90 núcleos que mantiene en los ejidos Sinaloa y Cuernavaca, mismos que conforman su empresa familiar llamada "Abeja de Oro", ofertando sus productos en el Kilómetro 43, donde vende además de miel, jalea real, polen y derivados como jabones, granolas y propóleo.
+ La producción
Solamente en el ciclo 2013, María Luisa registró una cosecha de miel de 225 litros aproximadamente, teniendo contemplado para el ciclo julio-septiembre 2014 una producción de 350 litros, miel que envasa gracias al Programa de Apoyo a la Micro Industria Rural en marzo del 2013, donde se le brindó el diseño e imagen empresarial, etiquetado e impresión, así como los envases y tapas que solamente se pueden adquirir en Chihuahua.
En este sentido, el director de Desarrollo Empresarial de la Sefoa, Francisco Ernesto Esquer Díaz, reveló que el padrón de apicultores activos en Baja California es de 180 aproximadamente, de los cuales el 80% se ubica en el valle de Mexicali y el resto en la zona costa y en conjunto generan una producción de miel a nivel estatal de 200 mil kilos, 161 mil producidos en Mexicali y 40 mil en la zona costa.
La apicultura o el arte de criar abejas, no es una actividad popular entre el sector agropecuario, pero sí una donde pocos pueden mantenerse a pesar de contar con ciertos riesgos a la hora de trabajar con centenas de obreras que de un momento a otro pueden migrar.
+ Herencia y vocación
María Luisa se ha dedicado a la apicultura desde el 2000, pero a partir del 2008 obtuvo su patente tras tocar puertas en la Sefoa, pues anteriormente trabajaba con las colmenas, pero todos los gastos se le iban en los empaques que solventaba sola.
Sin embargo, al ser asesorada en nuevas presentaciones y un etiquetado, ha obtenido su patente ganadera, además ha mejorado sus prácticas al acudir a cursos de capacitación, pues todos los conocimientos adquiridos se los debe a su padre.
"Fue hasta el 2006 cuando me hice cargo de las abejas que mi padre ya no podía atender por problemas de salud, dejándome 50 en total, pero el primer año se me fueron 20, al principio no sabía más que lo que él me había enseñado en la cosecha, pues él se encargaba de estampar cera, pegarla y hacer las cajas de una forma rústica con material que se conseguía económicamente", comentó al recordar su incursión a esta actividad.
Por su dedicación y entrega, María Luisa manifestó que la paciencia fue una de sus cualidades más grandes, pues se desalentaba por la falta de experiencia, la cual fue puliendo poco a poco hasta posicionarse como productora.
"En esta actividad se necesita el impulso de los jóvenes, pues casi la mayoría de los apicultores son adultos mayores, por lo que ocupamos incentivar esta actividad, sobre todo es necesario que crean, pues a pesar de los riesgos como lo son las picaduras, trabajar en tiempos de calor, competir con miel adulterada, se tienen grandes satisfacciones al final de todo".
Aún así se ha tenido un realce en la actividad, pues cuando ella inició en la apicultura, observaba un grupo cerrado de productores acudir a las reuniones, pero a la fecha ya se están incorporando nuevos compañeros, incluyendo algunos más jóvenes que apenas están iniciando.
"No es que la mujer esté marginada, pero a veces uno se relega, influyen muchos factores como la discriminación en el sector, por eso quiero que más mujeres se dediquen a esto donde a lo mejor no se van hacer millonarias, pero uno sale adelante y sobre todo se da un impulso de forma personal".
+ Una trayectoria de avances
Aunque en un inicio se sentía aislada entre sus colegas por ser mujer y pensar que no le iban a apoyar, se sorprendió al ver que al tocar las puertas de la Sefoa en el área de Micro Industria Rural se le dieron las herramientas necesarias para mejorar lo que su padre le había heredado.
Pero aún persistía el temor a innovar y crecer, pues vendía su producto en un envase de gran tamaño y no sabía si arriesgarse a más, pero al contar con una mejor presentación y etiquetado se le abrieron más oportunidades en el mercado y surgiendo nuevas propuestas como participar en Fiestas del Sol o estar en Agrobaja.
"En la medida en la que se acude a los cursos de capacitación para mejorar se vende más el producto y la gente se va dando cuenta de la calidad y esto me motiva más para pensar en crecer sin límites", aseguró.
Como apoyo, su madre le ayuda a cuidar 35 cajas y 90 núcleos que mantiene en los ejidos Sinaloa y Cuernavaca, mismos que conforman su empresa familiar llamada "Abeja de Oro", ofertando sus productos en el Kilómetro 43, donde vende además de miel, jalea real, polen y derivados como jabones, granolas y propóleo.
+ La producción
Solamente en el ciclo 2013, María Luisa registró una cosecha de miel de 225 litros aproximadamente, teniendo contemplado para el ciclo julio-septiembre 2014 una producción de 350 litros, miel que envasa gracias al Programa de Apoyo a la Micro Industria Rural en marzo del 2013, donde se le brindó el diseño e imagen empresarial, etiquetado e impresión, así como los envases y tapas que solamente se pueden adquirir en Chihuahua.
En este sentido, el director de Desarrollo Empresarial de la Sefoa, Francisco Ernesto Esquer Díaz, reveló que el padrón de apicultores activos en Baja California es de 180 aproximadamente, de los cuales el 80% se ubica en el valle de Mexicali y el resto en la zona costa y en conjunto generan una producción de miel a nivel estatal de 200 mil kilos, 161 mil producidos en Mexicali y 40 mil en la zona costa.
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