domingo 6 de julio de 2014

telmo martinez abejazangano@yahoo.com.ar [lapisada]
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2184825/0/apicultura/veneno-abejas/remedios-enfermedades/#xtor=AD-15&xts=467263
El veneno de las abejas: ¿qué propiedades curativas
tiene?
Detalle de un panal en el que se aprecia a la abeja reina, marcada con un punto azul. (EFE)
La apicultura no ha dejado de evolucionar y hoy ofrece nuevos usos en campos como la
medicina o la selección genética. Investigaciones tratan de desarrollar tratamientos con
venenos de abeja para el reúma, la artrosis, la psoriasis o, incluso, el cáncer. Esta ciencia
se ha venido a llamar apiterapia y en España existen ya apiterapeutas que la ponen en
práctica en clínicas privadas. Algunos estudios indican que el hombre comenzó a controlar y
manipular enjambres en el Neolítico y que fue en el antiguo Egipto cuando se consolidó la
apicultura, una ciencia que no ha dejado de evolucionar y que hoy ofrece nuevos usos en
campos como la medicina o la selección genética. Si bien la miel fue en un primer
momento la mejor y única manera de endulzar alimentos, pronto se descubrió su potencial
curativo y
paliativo de enfermedades. Las propiedades nutricionales de todos los productos que se
extraen de una colmena (polen, jalea real o propóleo) han sido avaladas por rigurosos
estudios clínicos. Apiterapia, una alternativa médica Hoy, la investigación va más allá; se
trata de demostrar que el uso del veneno de las abejas puede abrirle camino en el campo
de la medicina alternativa, para el tratamiento de afecciones como el reúma, la artrosis, la
psoriasis o, incluso, el cáncer. La técnica consiste en inyectar al paciente la apitoxina, o
veneno de las abejas, sin dejar que se desprendan totalmente de su aguijón y, por tanto,
evitando su muerteEsta ciencia se ha venido a llamar apiterapia y en España existen ya
apiterapeutas que la ponen en práctica en clínicas privadas; la técnica consiste en inyectar
al paciente la apitoxina, o veneno de las abejas, sin dejar que se desprendan totalmente de
su aguijón y, por tanto, evitando su muerte. El presidente de la Asociación Española de
Apicultores, Miguel Ángel Casado, ha asegurado que la apiterapia "sirve para casi todo",
pero que en España "todavía queda mucho camino por recorrer". Se trata, ha explicado
este
apicultor, de una alternativa a la medicina tradicional, menos invasiva en muchos casos y
con un enorme potencial; de hecho, "se está empezando a estudiar si tendría efectos
beneficiosos en el tratamiento contra el cáncer". No obstante, estos estudios resultan muy
costosos; "hacer un ensayo cuesta 800.000 euros y las empresas no están dispuestas a
arriesgar tanto", ha señalado Miguel Ángel. El veneno de las abejas Las múltiples
sustancias que contiene el veneno de abeja, como la melitina, la fosfolipasa o la apamina,
se pueden emplear en el tratamiento de enfermedades musculares, circulatorias o
cutáneas;
se ha demostrado como un eficaz antídoto al envejecimiento, como antiinflamatorio, como
cicatrizante o como vasodilatador. Además, el hecho de que recientemente se haya logrado
la extracción del veneno en laboratorios supone un avance para la propia técnica, ya que
permite inocular el veneno a través de una jeringuilla. Están desapareciendo Miguel Ángel
Casado es un incansable estudioso de las abejas; su pasión y dedicación le han llevado a
presidir la Asociación Española de Apicultores y la Asociación de Apicultores de la
Alcarria.
Desde ambas plataformas lucha por defender esta actividad, hoy expuesta a numerosos
peligros. El abandono rural o la destrucción del hábitat de estos insectos polinizadores son
sólo una parte del problema; el uso generalizado y masivo de insecticidas y herbicidas en
el
campo es letal para las abejas y ha mermado su población en un 20% en los últimos 20
años. Además, hongos, parásitos o ácaros atacan directamente al panal y contagian a
enjambres enteros de enfermedades tan temidas como la Varroa, "que en el año 89 diezmó
las colmenas y aún no hemos conseguido controlarla", afirma Miguel Ángel, o la
Nosemosis, en cuya erradicación "sólo sumamos algún pequeño logro". Por eso, este
apicultor se ha lanzado también a la cría de reinas, que, fecundadas artificialmente por
zánganos elegidos genéticamente, consigan desarrollar la necesaria inmunidad y fortaleza
frente a estas enfermedades. En el taller de su pueblo, Hombrados (Guadalajara), donde
extrae la miel y el polen de las 300 colmenas que posee en un espacio de la Red europea
Natura 2000, Miguel Ángel ha instalado un pequeño laboratorio donde practica la
complicadísima y meticulosa técnica inseminadora. Utiliza para ello reinas que él mismo
elige para la cría y que incorpora a los panales en "reineras" artificiales, obligando así a
que
las "nodrizas" se esmeren en su alimentación y cuidado. Todo para conseguir el "ejemplar
perfecto".
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2184825/0/apicultura/veneno-abejas/remedios-enfermedades/#xtor=AD-15&xts=467263
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El veneno de las abejas: ¿qué propiedades curativas
tiene?
Detalle de un panal en el que se aprecia a la abeja reina, marcada con un punto azul. (EFE)
La apicultura no ha dejado de evolucionar y hoy ofrece nuevos usos en campos como la
medicina o la selección genética. Investigaciones tratan de desarrollar tratamientos con
venenos de abeja para el reúma, la artrosis, la psoriasis o, incluso, el cáncer. Esta ciencia
se ha venido a llamar apiterapia y en España existen ya apiterapeutas que la ponen en
práctica en clínicas privadas. Algunos estudios indican que el hombre comenzó a controlar y
manipular enjambres en el Neolítico y que fue en el antiguo Egipto cuando se consolidó la
apicultura, una ciencia que no ha dejado de evolucionar y que hoy ofrece nuevos usos en
campos como la medicina o la selección genética. Si bien la miel fue en un primer
momento la mejor y única manera de endulzar alimentos, pronto se descubrió su potencial
curativo y
paliativo de enfermedades. Las propiedades nutricionales de todos los productos que se
extraen de una colmena (polen, jalea real o propóleo) han sido avaladas por rigurosos
estudios clínicos. Apiterapia, una alternativa médica Hoy, la investigación va más allá; se
trata de demostrar que el uso del veneno de las abejas puede abrirle camino en el campo
de la medicina alternativa, para el tratamiento de afecciones como el reúma, la artrosis, la
psoriasis o, incluso, el cáncer. La técnica consiste en inyectar al paciente la apitoxina, o
veneno de las abejas, sin dejar que se desprendan totalmente de su aguijón y, por tanto,
evitando su muerteEsta ciencia se ha venido a llamar apiterapia y en España existen ya
apiterapeutas que la ponen en práctica en clínicas privadas; la técnica consiste en inyectar
al paciente la apitoxina, o veneno de las abejas, sin dejar que se desprendan totalmente de
su aguijón y, por tanto, evitando su muerte. El presidente de la Asociación Española de
Apicultores, Miguel Ángel Casado, ha asegurado que la apiterapia "sirve para casi todo",
pero que en España "todavía queda mucho camino por recorrer". Se trata, ha explicado
este
apicultor, de una alternativa a la medicina tradicional, menos invasiva en muchos casos y
con un enorme potencial; de hecho, "se está empezando a estudiar si tendría efectos
beneficiosos en el tratamiento contra el cáncer". No obstante, estos estudios resultan muy
costosos; "hacer un ensayo cuesta 800.000 euros y las empresas no están dispuestas a
arriesgar tanto", ha señalado Miguel Ángel. El veneno de las abejas Las múltiples
sustancias que contiene el veneno de abeja, como la melitina, la fosfolipasa o la apamina,
se pueden emplear en el tratamiento de enfermedades musculares, circulatorias o
cutáneas;
se ha demostrado como un eficaz antídoto al envejecimiento, como antiinflamatorio, como
cicatrizante o como vasodilatador. Además, el hecho de que recientemente se haya logrado
la extracción del veneno en laboratorios supone un avance para la propia técnica, ya que
permite inocular el veneno a través de una jeringuilla. Están desapareciendo Miguel Ángel
Casado es un incansable estudioso de las abejas; su pasión y dedicación le han llevado a
presidir la Asociación Española de Apicultores y la Asociación de Apicultores de la
Alcarria.
Desde ambas plataformas lucha por defender esta actividad, hoy expuesta a numerosos
peligros. El abandono rural o la destrucción del hábitat de estos insectos polinizadores son
sólo una parte del problema; el uso generalizado y masivo de insecticidas y herbicidas en
el
campo es letal para las abejas y ha mermado su población en un 20% en los últimos 20
años. Además, hongos, parásitos o ácaros atacan directamente al panal y contagian a
enjambres enteros de enfermedades tan temidas como la Varroa, "que en el año 89 diezmó
las colmenas y aún no hemos conseguido controlarla", afirma Miguel Ángel, o la
Nosemosis, en cuya erradicación "sólo sumamos algún pequeño logro". Por eso, este
apicultor se ha lanzado también a la cría de reinas, que, fecundadas artificialmente por
zánganos elegidos genéticamente, consigan desarrollar la necesaria inmunidad y fortaleza
frente a estas enfermedades. En el taller de su pueblo, Hombrados (Guadalajara), donde
extrae la miel y el polen de las 300 colmenas que posee en un espacio de la Red europea
Natura 2000, Miguel Ángel ha instalado un pequeño laboratorio donde practica la
complicadísima y meticulosa técnica inseminadora. Utiliza para ello reinas que él mismo
elige para la cría y que incorpora a los panales en "reineras" artificiales, obligando así a
que
las "nodrizas" se esmeren en su alimentación y cuidado. Todo para conseguir el "ejemplar
perfecto".
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