lunes, 15 de diciembre de 2014

España. Los apicultores aragoneses reclaman cambiar el etiquetado para ser diferenciados de la miel china

lunes 15 de diciembre de 2014
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Los apicultores aragoneses reclaman cambiar el etiquetado para ser diferenciados de la miel china

V. M. Zaragoza|12/12/2014 a las 06:00  4 Comentarios

El sector lleva reclamando este cambio durante meses. En Aragón quedan poco más de 1.000 apicultores activos.

ETIQUETAS
Abejas, miel, colmena, apicultura
Un apicultor aragonés trabaja en sus colmenas. Archivo
    Los males para la apicultura trascienden desde hace una década los de cualquier crisis económica o coyuntural. El negocio de la miel, especialmente en Europa, está bajo mínimos debido a diversos factores. El cambio climático está reduciendo la población de abejas, la aparición de especies invasoras es cada vez más alarmante y, además, los apicultores nacionales suman a esto sus reiteradas quejas sobre cómo se etiqueta su producción, imposible de identificar muchas veces para el consumidor en las tiendas y grandes almacenes al ser mezclada “en cantidades que nadie sabe ni controla”, con miel china o argentina, mucho más económicas.

    En Aragón, la producción de miel encuentra un fiel reflejo acerca de cómo han afectado todas estas vicisitudes al sector. En solo 3 años, el número de apicultores ha descendido un 30%, pasando de 1400 a comienzos de 2012 a algo menos de 1100 en la comunidad. Y los que quedan tienen que trabajar cada vez con más colmenas ya que cada vez las comunidades de insectos son más pequeñas, y por lo tanto menos productivas.

    Sin embargo, el último problema añadido surge con la negativa del Gobierno a cambiar el etiquetado de la miel, que según denuncian “es sorprendentemente laxo”, a la hora de especificar al consumidor de qué países procede la miel cuando se comercializa mezclada con producciones extranjeras y españolas. En concreto, la actual directiva comunitaria que regula este asunto permite a los operadores indicar el origen de la miel cuando procede de más de un Estado como “mezcla de mieles UE-no UE”, una nomenclatura “que no aporta ninguna información al consumidor, y que sirve para lastrar los precios de la producción autóctona, que tiene un precio de venta más elevado y de mejor calidad”, explica Fernando Luna, portavoz de Asaja-Huesca, organización que la semana pasada se volvió a reunir con el Ministerio para abordar este asunto.

    “En los últimos años están llegando a España en torno a 15.000 toneladas de miel china, que es muy barata, pero que desde luego no cumple con los estándares de calidad que se nos exigen a nosotros”,explica Daniel Gimeno, apicultor del Bajo Aragón y representante de Uaga en el sector.

    Las indicaciones UE-no UE son una burla para nosotros y para el consumidor, porque no especifica ni de dónde procede la miel con la que se mezcla la nuestra y en qué porcentajes está hecha esa mezcla”, lamenta Gimeno, que recuerda que en Italia se adaptó la normativa europea para solucionar este asunto, lo que también sería factible en España.

    Pese a esto, hace menos de un mes la propuesta de los apicultores se debatió en el Congreso, donde fue rechazada por el Gobierno ya que este etiquetado “podría perjudicar a parte de las empresas envueltas en el sector” que se dedica a importar miel de otros países para después distribuirla en España, según argumentó el Gobierno.

    “Al final el sector va a acabar siendo una actividad de gente que le guste la apicultura y la haga casi por afición, porque cada vez se va a hacer menos miel en España y se va a importar más de fuera si no cambian cosas como esta”, explica Gimeno, quien entiende la necesidad de las distribuidoras de mezclar el producto para sacar variedades más económicas, pero cree que esto debe estar acompañado de una mejor información para que todo el mundo elija la miel que quiera.

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