miércoles 6 de enero de 2016
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España. Jaen. Artesana de la miel y el chocolate
DE PROFESIÓN...
Empezó hace 25 años comprando 20 colmenas en su Pozo Alcón natal y hoy es una empresaria de éxito que vende chocolates a tiendas gourmet de todo el país
MÓNICA LOPERA | JAÉN
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Aunque en su familia nunca existió tradición apicultora, a María José Gámez la producción de miel siempre le había llamado la atención. Por eso a principios de la década de los 90, y tras pasar tres años haciendo diversos cursos de botánica, plantas medicinales y apicultura en la Escuela Taller de su Pozo Alcón natal, pensó que, tal vez, podría encaminar por ahí su futuro. Fue así como se compró 20 colmenas de abejas y empezó a obtener rentabilidad, vendiendo la miel que le daban tanto en su municipio como en los pueblos vecinos. Lo que en un principio era una forma de sacar un dinero extra, poco a poco se fue convirtiendo en su modo de vida. Por eso en 2002 decidió hacerse autónomas y de aquellas 20 colmenas en la actualidad ha pasado a 300. «Soy madre de tres hijas y cuando ya las tenía un poco más grandes y tenía algo más de tiempo decidí montar mi planta de envasado de miel», señala María José, que nunca dejó de investigar ni de formarse y que hace 8 años añadió a su faceta de apicultura la de chocolatera.
«Primero empecé a hacer experimentos elaborando tabletas de chocolate con la misma miel que yo producía, luego a otros les añadía aceite de oliva y empecé a interesarme mucho por este mundo», manifiesta esta serrana que pasó una temporada en Barcelona formándose en la técnica del chocolate y que, a día de hoy, sigue haciendo cursos de perfeccionamiento en la Escuela de Pastelería 'Jesús Palacios' de Úbeda «para no dejar nunca de aprender».
«Hice una obra nueva y actualmente tengo un espacio de 400 metros de cuadrados donde se envasa la miel y se fabrican los chocolates, con todos los requisitos sanitarios que marca la Ley, pero totalmente artesanos», señala María José, que indica que los suyos son chocolates puros, sin aditivos ni conservantes, con productos naturales de la zona como higos o frutos secos. En la actualidad, tiene 20 referencias de chocolates en tabletas de 125 gramos, además de turrones, naranjas confitadas y sus famosos bombones de roca, que están llevando el nombre de 'Apisierra' por muchos rincones de la geografía nacional.
Totalmente artesano
Y es que lo empezó siendo un pequeño negocio que en un principio no daba para sobrevivir, con el paso del tiempo, y con el tesón y el esfuerzo de su propietaria, se ha convertido en una empresa más que rentable a la que cada vez más tiendas gourmet y especializadas le hacen un hueco en sus estantes. «Aquí no se fabrican chocolates industriales, son productos artesanos muy específicos, hechos con mucho cariño y mimando muchísimo la materia prima, que siempre es de primera calidad, por eso desde un principio pensé que debía orientarme a este tipo de tiendas», comenta la apicultora y chocolatera, que asegura que, ni en sus mejores sueños, se podía imaginar cómo iba a crecer y diversificarse su negocio.
Detrás, como suele ocurrir en estos casos, hay un inmenso trabajo y muchas ganas de hacer las cosas bien. «Son muchas la horas que me paso aquí metida y en una época de alta demanda como es la Navidad, es una barbaridad lo que llegamos a producir, pero tanto esfuerzo compensa cuando la gente valora tus productos y te dice que el sabor no se puede comparar a ninguna otra, cuando vuelven a por más», subraya María José, que calcula que este invierno puede llevar vendidos unos 500 kilos de bombones roca.
También sigue envasando la miel, aunque reconoce que es un producto que tiene menos salida que los chocolates. «La gente consume mucho más chocolate que miel, además es un producto que está de moda porque cada vez se descubre que tiene más propiedades beneficiosas para el organismo», recalca Gámez, que, no obstante, manifiesta que le gusta mucho la apicultura y que el trabajo en el campo con las abejas es realmente satisfactorio. Y la miel que se produce, asegura, «es de mucha calidad y cuenta siempre con las mismas propiedades de la planta de la que se ha extraído».
Respecto al chocolate, apunta que en su día tuvo que hacer muchas pruebas y trabajar mucho hasta conseguir exactamente los productos que ella quería, pero compensa cuando en épocas como la actual tiene el obrador a pleno rendimiento y no paran de entrar clientes en busca de alguna de sus exquisiteces. Además, María José se congratula de que dos de sus hijas también se remanguen y echen una mano en el negocio en estos días de vacaciones en que sus estudios se lo permiten. «En total, ahora mismo estamos 6 o 7 personas trabajando a pleno rendimiento estos días», señala.
Y no sólo es la época navideña, es que los fines de semana a 'Apisierra' llegan también muchos autobuses de turistas que quieren conocer de primera mano cómo se hace el chocolate y que, en la mayoría de los casos, acaban llevándose alguna muestra para sus lugares de origen. Además, a lo largo del año, María José también organiza talleres para los más pequeños, tanto de chocolates, explicándoles el origen del cacao, cómo se procesa y enseñándoles a hacer alguna piruleta que luego se pueden llevar; como de la miel y los secretos de la apicultura. «Siempre se van encantados y eso es una satisfacción».
Cariño y esfuerzo
En definitiva, María José Gámez subraya que, a pesar de la dedicación que un negocio como el suyo requiere, es feliz en su trabajo. «Cuando haces lo que te gusta y no dejas de tener inquietudes, no te pesan las horas que le dediques», manifiesta esta serrana que dice que poner «cariño y esfuerzo a partes iguales» es, probablemente, el secreto del éxito de un negocio que, por suerte, no deja de crecer.
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