miércoles 30 de noviembre de 2016
http://www.vanguardia.com/economia/local/380634-50-mil-botellas-anuales-fin-de-apicultores-de-santa-barbara

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50 mil botellas anuales, fin de apicultores de Santa Bárbara
Colombia a pesar de ser uno de los países más ricos en flora del mundo, importa miel de abejas y polen de Argentina, México y Perú.
Uno de los grandes problemas que afrontan los apicultores es el registro Invima, el cual les permitiría entrar a los mercados formales y saltarse la intermediación.
(Foto: ARCHIVO/VANGUARDIA LIBERAL)
En Santa Bárbara, un municipio de la provincia de Soto, las siembras de mora, apio, café, fríjol, arveja y cebolla son de gran importancia; pero ahora, la apicultura se proyecta como un renglón atractivo.
Sin embargo, la potencialización de ese subsector está dependiendo de una inversión de aproximadamente $100 millones que no tienen en “sus bolsillos” los pequeños productores.
De acuerdo con Zorayda Anaya Jaimes, directiva de la Asociación de Productores Agroindustriales de Santa Bárbara (peque-ños cultivadores de aguacate y apicultores), el mayor inconveniente es completar una maquinaria que les permitirá modernizar los procesos productivos y a su vez, impulsar la actividad para poder atender a los potenciales clientes que han logrado cautivar.
“Nos hace falta una tolva hermética para una máquina sachetera (empacadora en sobres) y un lote para levantar unas instalaciones adecuadas y así poder acceder al registro Invima, que es sustancial y una exigencia del mercado por el factor de inocuidad”, agregó.
Según Anaya Jaimes los 40 socios tienen una producción anual de aproximadamente 10 mil botellas (550 cc cada una), pero si estuvieran plenamente certificados podrían llegar a poner en el mercado formal 50 mil botellas; es decir, crecerían un 400%.
“Tenemos muchos pedidos de miel pura empacada en sobres, un mercado llamativo económicamente y hacia el que queremos apuntar”, sostuvo.
Según la Directiva, una colmena produce entre 100 y 150 botellas al año, las cuales se venden a los intermediarios a $10 mil.
“En la ciudad la comercializan a $17.000 y $20.000, lo que quiere decir que al consumidor final le vale más del doble”, afirmó.
Aunque no se crea y parezca sencillo, enfrentan además el problema de la carpintería para apicultura, ya que no hay personas que la trabajen salvo dos empresas en Bucaramanga.
Para uso médico
Anaya Jaimes agregó que dos socios, tras varios experimentos, lograron diseñar un “aparatico” para obtener apitoxina (el veneno de las abejas) que ahora gana espacio como un producto con propiedades curativas de enfermedades.
“Diseñamos un aparatico con vidrios negros y con corriente para que las abejas se choquen con él y al tener ese brusco contacto sueltan la apitoxina”, expresó.
Luego se deja secar, se raspa y se empaca en un proceso bastante dispendioso, en el que no se puede usar ni ahumador, pues se contaminaría el producto.
“De acuerdo con los cálculos, una colmena puede producir hasta unos 20 gramos de apitoxina. Ese producto lo compra un amigo y él se lo vende a un laboratorio fuera del país”, manifestó.
“Diseñamos un aparatico con vidrios negros y con corriente para que las abejas se choquen con él y al tener ese brusco contacto sueltan la apitoxina”, expresó.
Luego se deja secar, se raspa y se empaca en un proceso bastante dispendioso, en el que no se puede usar ni ahumador, pues se contaminaría el producto.
“De acuerdo con los cálculos, una colmena puede producir hasta unos 20 gramos de apitoxina. Ese producto lo compra un amigo y él se lo vende a un laboratorio fuera del país”, manifestó.
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