Investigadores de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda tras varios años de estudio descubrieron  el mecanismo molecular por el cual las abejas reinas controlan cuidadosamente la fertilidad de las obreras.
Desde hace tiempo se conoce que las abejas obreras tienen una capacidad muy limitada para reproducir en una colmena con una reina presente, pero en su ausencia, un tercio de ellas activarán sus ovarios y huevos que eclosionan en zánganos fértiles, originando lo que comúnmente se denomina “colmenas zanganeras”.
La feromona que produce la abeja reina reprime la fertilidad de las otras abejas, pero el interrogante es cómo lo consigue.
Al respecto, los científicos identificaron que una antigua vía de señalización celular llamada Notch,  desempeña un papel importante en la regulación del desarrollo embrionario en todos los animales, y éste ha sido tomado para limitar  la reproducción de las abejas obreras.
Al respecto el profesor Peter Dearden y su equipo, demostró que la señalización Notch químicamente inhibidora supera el efecto de la feromona de la reina, promoviendo la actividad ovárica en las abejas obreras adultas.
El grupo de científicos se sorprendió al encontrar cómo funcionan los actos de señalización Notch en las primeras etapas del desarrollo del óvulo en el ovario,  incluso en las células madre que forman el ovario, y cómo la ausencia del receptor Notch en una región clave de la abeja obrera genera una degradación en los ovarios. “Sin la señalización Notch activa, los huevos de abeja obrera ahora son capaces de madurar” aseguró Dearden.