Comienza a despedirse el año que puede ser el más caluroso de la historia, al menos desde que comenzaron a medirse los niveles del clima.
Las temperaturas mundiales probablemente disminuirán el año próximo desde el máximo récord registrado en 2016, cuando el calentamiento global provocado por el hombre fue ligeramente reforzado por el fenómeno climático El Niño en el océano Pacífico, según manifestaron públicamente científicos especializados en el tema de diferentes partes del mundo.
“El próximo año posiblemente no sea un récord, pero igualmente será un año muy caluroso”, dijo a Reuters el profesor Adam Scaife, de la Oficina de Meteorología de Gran Bretaña.

En Argentina
Según un informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el Noroeste, el oeste de la región chaqueña, Cuyo y el extremo noroeste de la región pampeana continuarán registrando precipitaciones superiores a lo normal, con riesgo de tormentas severas, granizo y fuertes vientos.
En tanto que hacia el centro-este de la región pampeana y la Mesopotamia recibirán registros pluviométricos que irán desde levemente inferiores hasta levemente superiores a lo habitual.
El foco de sequía previsto para el este de Cuyo y el oeste de la Región Pampeana incrementará su intensidad, extendiendo su acción hacia las zonas aledañas.
En toda la extensión del Litoral, los vientos marítimos provocados por el choque entre la corriente cálida de Brasil y la corriente fría de Malvinas provocarán que las temperaturas estén por debajo de lo normal, aunque pueden darse lapsos importantes de temperaturas elevadas.
Por otra parte, puede observarse que el área serrana del noroeste de Córdoba y las zonas cercanas experimentarán valores térmicos algo inferiores a lo normal principalmente por la abundante nubosidad.