jueves 2 de febrero de 2017
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| Rindes modestos en la cosecha apícola | 02-02-2017 |
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El presidente y el secretario de la Cooperativa Apícola Patagonia, Alberto Marchesi y Hugo Quitllet, respectivamente, brindaron detalles del trabajo realizado en la zafra 2016-2017. Factores climáticos tan diversos cuanto contrastantes (inundación , sequía, vientos) se sumaron para complicar el acopio de néctar en las colmenas. El otro factor que completa la ecuación básica fundamental de la apicultura, el precio a granel del producto, va sumando centavos y está en aproximadamente 30 pesos por kilo. Sin embargo, tras una año de profundizar sus deudas para alimentar y cuidar la sanidad de las colonias, además de mantener vehículos y materiales, la cifra no alcanza para recompensar dignamente tanto esfuerzo.
“Es regular nomás”, definió rápidamente Marchesi. “La temporada parecí a que venía bien, había llovido, en algunos lugares mucho, y apuntaba para ser como la del año pasado. Pero después empezamos a ver que en octubre y noviembre tuvimos que seguir alimentando, después en algunos lugares empezó a estar seco, y además hubo muchos días de viento, caliente , que despobló las colmenas y secó las flores”, resumió en su relato sobre la progresión de dificultades que atentaron contra la cosecha en curso.
48607bRecién sobre fin de enero, ya transcurrida la mayor parte del período productivo del verano, “las colmenas están levantando. Tampoco hay tanto girasol como hubo otros años, mucha gente no sembró por la inundación. Y recién ahora traen las primeras mieles. El alza (cajón que contiene los panales) de diciembre no estuvo. El mes se perdió. La cosecha en definitiva arrancó el 10 de enero, y hay gente que todavía no cosechó. Así que en promedio muchos cosecharán entre 15 y 20 kilos, y no más”, advirtió, lamentando la situación.
En el ciclo ya conocido, y sufrido, década tras década por los ‘mieleros’ más esforzados y perseverantes, el precio de la miel siempre es inversamente proporcional a la cantidad recolectada en cada zafra. A la alegría por los buenos rindes le cae encima la decepción por los valores que fijan los exportadores, y a la aparente ventaja de las buenas cotizaciones de ciertos años se le oponen las cosechas magras. Esta temporada 2016-2017 no es la excepción.
“Si finalmente esta semana el precio llega a los 30 pesos (a granel, en tambores), con todos los aumentos que hubo para los materiales, el gasoil y los insumos, desde el año pasado hasta ahora, no hacemos nada. Hace dos años vendimos a 31, entonces ¿cuánto hemos retrocedido?”, cuestionó Marchesi.
‘En picada’
En las últimas décadas del siglo pasado la apicultura movilizaba centenares de camionetas y camiones, influía sobre otros mercados, como el de la construcción, la mecánica y la metalurgia, alentaba la creación de aserraderos y comercios, y generaba una importante cantidad de empleo estacional. Además, muchas de las personas que conocían el trabajo con las abejas ocasionalmente, luego entraban a la actividad y se convertían en pocos años en productores de mediana escala. La dinámica apícola, en la actualidad, va a contramano de aquella época.
La cantidad total de apicultores ‘viene en picada’, dijo Marchesi en diálogo con La Reforma. “La actividad podría sostenerse si hubiera buenos precios siempre. De lo contrario los productores en las malas épocas ponen un kiosco, por decirlo de alguna manera, y al dedicarse a otra actividad le empiezan a prestar menos atención a las colmenas. Y así pasa en muchos casos. Y por otra parte no hay gente nueva, porque no hay cómo incentivarla”, describió.
Los créditos disponibles en el Banco de La Pampa para los ‘abejeros’, como afectuosamente se llaman entre ellos, no son accesibles para todos. “A algunos les piden cierta facturación, mínimos de producción, y otras condiciones con las que, precisamente, no van a fomentar la apicultura”, criticó el experimentado productor piquense.
Firmes
No obstante las dificultades expuestas, la Cooperativa Apícola Patagonia, con sede operativa en el Parque Agroalimentario de General Pico, se mantiene “firme y siempre con ganas de seguir adelante. Vos viste cómo somos los apicultores (le dijo al cronista, conocedor de la actividad). Esta temporada aún no terminó y sin embargo ya estamos pensando en la de año que viene”.
La planificación de trabajo para el resto del año incluye la realización de tres cursos de capacitación, uno de Iniciación a la actividad, otros para la fabricación de hidromiel, cerveza, y otros derivados, y un tercero para Manejo de procedimientos en las salas de extracción.
Por otra parte, la cooperativa trabaja “con trazabilidad en sala, se identifica con códigos a los productores y el ingreso de alzas, pasa por sala, y los tambores llenos también son rotulados. Pese a las dificultades, seguimos evolucionando. Hicimos inversiones, no tenemos fundidora de opérculos porque ahora lo hacemos por extrusado en frío, y además cambiamos la líneas de trabajo en la sala. También el Gobierno provincial invirtió para refaccionar el edificio. Y además pusimos la proveeduría de insumos apícolas”; enumeró.
Para estimar la magnitud de la persistencia y el afán puestos al servicio de mantener la actividad, vale citar las últimas cifras aportadas en la entrevista: “El año pasado la producción en nuestra sala llegó a 1.300 tambores, este año quizá lleguemos a 700. Pero por otra parte, este año tenemos más usuarios que antes. Son más de treinta, la mayor parte de ellos con poca cantidad de colmenas. Son de Pico, de los pueblos de la zona, y hay también de Buenos Aires y de San Luis, que tienen sus colmenas en campos de la región”, destacó Hugo Quitllet.
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