El uso del propóleos como remedio eficaz contra la varroosis sigue adquiriendo popularidad en beneficio de los apicultores, de las abejas y de una apicultura menos contaminante.
Vale recordar que el reconocimiento del propóleos como solución eficaz contra la Varroa tiene inicio al aplicarse contra un ataque de Loque Americana, donde el propóleos se mostró sumamente eficiente para controlarlo.
A posteriori se ha usado también el propóleos en el tratamiento de Cría Yesificada y Nosemosis con buen resultado.
En abundantes pruebas de campo y en estudios científicos realizados en Berlín (Alemania) se demostró que el propóleos en bajas concentraciones mata por contacto a la Varroa, quizás por un efecto mecánico al tapar los espiráculos respiratorios de los ácaros.
Hay que tener en cuenta que el propóleos pasa a la hemolinfa de las abejas y las larvas y de allí también es succionado por Varroas que –cuando atacan la cría- mueren dentro de las celdillas. Esta circunstancia hace presumir que puede haber otro mecanismo en el propóleos para eliminar Varroas. No se puede dejar de lado el hecho de que el propóleos en las abejas -o en la colmena- también estaría actuando como inmunomodulador(o sea corrigiendo o elevando las defensas) y de allí la “levantada” que se suele ver en las colmenas tratadas con propóleos.
No obstante, especular sobre sus mecanismos de acción no es determinante para los apicultores desde el momento que sabemos que su aplicación resulta eficiente, los apicultores trabajan y serán los investigadores los que deberán develar estas respuestas.
La preparación es sumamente simple, barata y sin riesgos de desabastecimiento.
Como en toda preparación con propóleos hay que llegar al Extracto Blando, es decir la resina pura, y recién desde allí, elaborar los productos. Si no partimos del extracto blando (EB) trabajaremos con dosis desconocidas y sin seguridad sobre lo que hacemos.