domingo 19 de agosto de 2018

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Apícola Mercedes
A contramano
Estamos atravesando nuevas alteraciones macro-económicas, y nuestra actividad no escapa a los avatares de este revuelo de tipo de cambio y suba de costos internos, que nos desorientan y ponen en duda certezas que a lo largo de muchos años en la actividad fijamos en nuestro en intelecto, experiencias que nos ayudaran para resolver situaciones problemáticas.
Hace algún tiempo atrás sabíamos con cierta precisión cuanta miel nos costaba un jornal, cuanta miel salía un núcleo o una colmena o una reina, o con cuantos tambores tirábamos bien el año.
Hoy sube el combustible, sube la luz y el gas y suben los vehículos que necesitamos para trabajar. Para los apicultores chicos se deprime el mercado interno y para los que tienen saldos exportables les acechan no pocas incertidumbres, (Glifosato, neonicotinoides, nuevas variedades de OGM, Alcaloides, trazabilidad, tambores etc.), en el ámbito local y otras foráneas (adulteración, mercados deprimidos, competencia desleal, medidas proteccionistas, aranceles de importación), que no reflejan en el precio de la miel la tan desproporcionada devaluación de nuestra moneda.
Hoy reina una confusión generalizada, subió el tipo de cambio y bajó la miel, arriesgamos un valor en el material vivo que sabemos podría quedar desfasado a poco transitar la primavera si los valores que se cotizó la miel internacionalmente a principio de año vuelven a presentarse para adelante.
La confusión llega a tal nivel de desorientación, que los que creían que en las crisis se sale con asociación e intervención del estado, hoy se vuelven individualistas, y los individualistas esperan una mano del estado para paliar ciertas deficiencias productivas y competitivas.
Aquella frase típica de que “de todas maneras igualmente debemos seguir trabajando” hoy se pone en evidencia que solo tiene una parte de razón, el trabajo de todos nosotros puede verse reflejado de mejor o peor manera dependiendo de las condiciones que el estado ofrezca para llevarlo a cabo, entonces servicios caros o baratos, infraestructura buena o mala, condiciones crediticias apropiadas o nulas, cadenas de valores ensambladas, impuestos acordes con el tamaño y capacidad de pago, son todas variables que dependen directamente del estado y redundarán directamente en la tajada que nos quede del pastel a fin de cada cosecha.
Está claro que a los apicultores nos cuesta coincidir en el diagnóstico y que cuando lo hacemos no concordamos o no encontramos las herramientas para poder transformar esas realidades.
A nuestro entender, problemas similares a estos, en menor o mayor medida los hubo a lo largo de muchas temporadas apícolas, si el apicultor saca una cosecha razonable hace la plancha y continua, si le toca no contar con los kg suficientes se lo ve protestando en cuanta reunión y foro exista.
Si nos ponemos de acuerdo en que el problema en general de la zona pampeana es productivo, muchas cosechas regulares alternada con algunas malas, entonces juntos tendremos que pensar cuál es la solución, más allá de andar con las colmenas al hombro partiendo para otra región a jugar a la ruleta rusa lo poco cosechado donde estábamos anteriormente.
Muchos lo entendemos así, pero pocos creen en que tenga una solución palpable, que los actores son muy poderosos, que no nos podemos poner en contra de… que lo único que sabemos hacer es trabajar en la colmena…
Tampoco nos invade el pesimismo de aquellos que piensan que los apicultores somos muy desunidos, básicamente los apicultores no escapamos al resto de los mortales, generalmente nos une el espanto, las pasiones y el dinero, y al que no logra unirlos esto, los une alguien que los convenza a movilizarlos, un líder y precisamente tal vez esa clase de dirigentes es la que está haciendo falta, los líderes. El problema que hay con eso es que durante tantos años se han dedicado a desprestigiar a este tipo de dirigente que hoy están apichonados, sin querer mostrarse mucho por miedo a ser señalados con el dedo, por pertenecer a una rara casta de apasionados o simplemente desconfiados de que supuestos intereses oscuros los movilizan.
La manera de clarificar estas incertidumbres es acercarse y participar, vivirla desde adentro, comprometernos y opinar, aceptar las diferencias y rescatar las coincidencias para trabajar en conjunto.
Con todo este panorama se avecina una nueva primavera, estamos transitando un invierno bastante riguroso que a priori es fundamental para generar el bolo invernal, bajar el consumo y estacionar las floraciones a su debido tiempo, algo que no ocurrió la temporada pasada.
Al momento de concluir esta nota hay algunas señales de que el mercado comienza a activarse después de muchos meses de estar prácticamente parado. Ahora empezaremos a discutir cual precio es el que le conviene más al productor, o con cual valor colmamos cada uno de nosotros nuestras expectativas, la respuesta a estos interrogantes es demasiado variable, de hecho a muchos apicultores ningún precio le parece razonable, cuando termina la temporada con poca o nada de miel en su depósito, parece una reflexión muy ingenua, pero es algo que nos está pasando a los apicultores cada vez más seguido.
Aprovechamos este contacto para compartir los precios del material vivo para esta nueva temporada apícola, que como año tras año sucede, los apicultores la presagiamos y nos ilusionamos en que sea la mejor campaña que hayamos vivido desde que tenemos memoria.
El apicultor con colmenas,
Que a la primavera llega,
Lo desborda la esperanza,
De la próxima cosecha.
Hasta la próxima!!!
Estamos atravesando nuevas alteraciones macro-económicas, y nuestra actividad no escapa a los avatares de este revuelo de tipo de cambio y suba de costos internos, que nos desorientan y ponen en duda certezas que a lo largo de muchos años en la actividad fijamos en nuestro en intelecto, experiencias que nos ayudaran para resolver situaciones problemáticas.
Hace algún tiempo atrás sabíamos con cierta precisión cuanta miel nos costaba un jornal, cuanta miel salía un núcleo o una colmena o una reina, o con cuantos tambores tirábamos bien el año.
Hoy sube el combustible, sube la luz y el gas y suben los vehículos que necesitamos para trabajar. Para los apicultores chicos se deprime el mercado interno y para los que tienen saldos exportables les acechan no pocas incertidumbres, (Glifosato, neonicotinoides, nuevas variedades de OGM, Alcaloides, trazabilidad, tambores etc.), en el ámbito local y otras foráneas (adulteración, mercados deprimidos, competencia desleal, medidas proteccionistas, aranceles de importación), que no reflejan en el precio de la miel la tan desproporcionada devaluación de nuestra moneda.
Hoy reina una confusión generalizada, subió el tipo de cambio y bajó la miel, arriesgamos un valor en el material vivo que sabemos podría quedar desfasado a poco transitar la primavera si los valores que se cotizó la miel internacionalmente a principio de año vuelven a presentarse para adelante.
La confusión llega a tal nivel de desorientación, que los que creían que en las crisis se sale con asociación e intervención del estado, hoy se vuelven individualistas, y los individualistas esperan una mano del estado para paliar ciertas deficiencias productivas y competitivas.
Aquella frase típica de que “de todas maneras igualmente debemos seguir trabajando” hoy se pone en evidencia que solo tiene una parte de razón, el trabajo de todos nosotros puede verse reflejado de mejor o peor manera dependiendo de las condiciones que el estado ofrezca para llevarlo a cabo, entonces servicios caros o baratos, infraestructura buena o mala, condiciones crediticias apropiadas o nulas, cadenas de valores ensambladas, impuestos acordes con el tamaño y capacidad de pago, son todas variables que dependen directamente del estado y redundarán directamente en la tajada que nos quede del pastel a fin de cada cosecha.
Está claro que a los apicultores nos cuesta coincidir en el diagnóstico y que cuando lo hacemos no concordamos o no encontramos las herramientas para poder transformar esas realidades.
A nuestro entender, problemas similares a estos, en menor o mayor medida los hubo a lo largo de muchas temporadas apícolas, si el apicultor saca una cosecha razonable hace la plancha y continua, si le toca no contar con los kg suficientes se lo ve protestando en cuanta reunión y foro exista.
Si nos ponemos de acuerdo en que el problema en general de la zona pampeana es productivo, muchas cosechas regulares alternada con algunas malas, entonces juntos tendremos que pensar cuál es la solución, más allá de andar con las colmenas al hombro partiendo para otra región a jugar a la ruleta rusa lo poco cosechado donde estábamos anteriormente.
Muchos lo entendemos así, pero pocos creen en que tenga una solución palpable, que los actores son muy poderosos, que no nos podemos poner en contra de… que lo único que sabemos hacer es trabajar en la colmena…
Tampoco nos invade el pesimismo de aquellos que piensan que los apicultores somos muy desunidos, básicamente los apicultores no escapamos al resto de los mortales, generalmente nos une el espanto, las pasiones y el dinero, y al que no logra unirlos esto, los une alguien que los convenza a movilizarlos, un líder y precisamente tal vez esa clase de dirigentes es la que está haciendo falta, los líderes. El problema que hay con eso es que durante tantos años se han dedicado a desprestigiar a este tipo de dirigente que hoy están apichonados, sin querer mostrarse mucho por miedo a ser señalados con el dedo, por pertenecer a una rara casta de apasionados o simplemente desconfiados de que supuestos intereses oscuros los movilizan.
La manera de clarificar estas incertidumbres es acercarse y participar, vivirla desde adentro, comprometernos y opinar, aceptar las diferencias y rescatar las coincidencias para trabajar en conjunto.
Con todo este panorama se avecina una nueva primavera, estamos transitando un invierno bastante riguroso que a priori es fundamental para generar el bolo invernal, bajar el consumo y estacionar las floraciones a su debido tiempo, algo que no ocurrió la temporada pasada.
Al momento de concluir esta nota hay algunas señales de que el mercado comienza a activarse después de muchos meses de estar prácticamente parado. Ahora empezaremos a discutir cual precio es el que le conviene más al productor, o con cual valor colmamos cada uno de nosotros nuestras expectativas, la respuesta a estos interrogantes es demasiado variable, de hecho a muchos apicultores ningún precio le parece razonable, cuando termina la temporada con poca o nada de miel en su depósito, parece una reflexión muy ingenua, pero es algo que nos está pasando a los apicultores cada vez más seguido.
Aprovechamos este contacto para compartir los precios del material vivo para esta nueva temporada apícola, que como año tras año sucede, los apicultores la presagiamos y nos ilusionamos en que sea la mejor campaña que hayamos vivido desde que tenemos memoria.
El apicultor con colmenas,
Que a la primavera llega,
Lo desborda la esperanza,
De la próxima cosecha.
Hasta la próxima!!!
Apícola Mercedes


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