jueves 16 de agosto de 2018
Antes de aplicar cualquier mascarilla es importante recordar la necesidad de realizar una mínima prueba para confirmar que no somos alérgicas a ninguno de los ingredientes (extendiendo un poco de la misma en una pequeña parte del cuerpo o rostro).
A la hora de aplicarla, pueden utilizarse los propios de dedos o bien un algodón o disco desmaquillante (en el caso de mascarillas con alto contenido líquido). La cara debe estar perfectamente limpia y es recomendable realizar un baño de vapor, de unos minutos, previamente a la aplicación para facilitar la penetración de todos los ingredientes activos.
La mascarilla se extiende realizando movimientos circulares empezando por la frente y nariz, descendiendo a pómulos, mejillas y barbilla, y por último (y muy importante) acabando en el cuello. Para retirarla, lo más conveniente es hacerlo con suavidad y agua templada. Como norma general, las mascarillas a base de miel son recomendables cada 10-15 días.
Otra posibilidad es añadir esta base 2 cucharadas de yogur natural, que aportarán una mayor tersura a la piel.
Déjate puesta la mascarilla unos 15-20 minutos (aprovecha para disfrutar de unos momentos de relax, descansando o escuchando una música suave) y retírala con agua tibia.
Si tienes tendencia al cutis graso las mascarillas más adecuadas son las que limpian en profundidad y ayudan a prevenir la obstrucción de los poros y la aparición del temido acné. Los ingredientes adecuados para prepararlas son:
Si buscas una mascarilla limpiadora pero que tenga además propiedades exfoliantes para eliminar células muertas y proporcionar mayor luminosidad (recomendable al menos una vez al mes) puedes combinar:
En estos casos la aplicación sólo dura unos minutos mientras se extiende realizando suaves movimientos circulares. Se retira con agua templada inmediatamente después.
Por último para pieles muy secas y con presencia de pequeñas arrugas una mezcla "infalible" consiste en combinar:
https://www.mujerdeelite.com/articulos/1269/mascarillas-de-miel-para-todas
Mascarillas de miel para todas
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Una mascarilla para cada necesidad
En combinación con otros alimentos como el huevo, el yogur y distintas frutas y cereales, la miel se convierte en la base perfecta para elaborar mascarillas capaces de mejorar en gran medida el aspecto de la piel. Hidratar, nutrir en profundidad, limpiar y exfoliar son algunas de las acciones que pueden conseguirse sin necesidad de gastar mucho dinero y utilizando productos a nuestro alcance.Antes de aplicar cualquier mascarilla es importante recordar la necesidad de realizar una mínima prueba para confirmar que no somos alérgicas a ninguno de los ingredientes (extendiendo un poco de la misma en una pequeña parte del cuerpo o rostro).
A la hora de aplicarla, pueden utilizarse los propios de dedos o bien un algodón o disco desmaquillante (en el caso de mascarillas con alto contenido líquido). La cara debe estar perfectamente limpia y es recomendable realizar un baño de vapor, de unos minutos, previamente a la aplicación para facilitar la penetración de todos los ingredientes activos.
La mascarilla se extiende realizando movimientos circulares empezando por la frente y nariz, descendiendo a pómulos, mejillas y barbilla, y por último (y muy importante) acabando en el cuello. Para retirarla, lo más conveniente es hacerlo con suavidad y agua templada. Como norma general, las mascarillas a base de miel son recomendables cada 10-15 días.
¡Toma nota!
Si tienes una piel normal y simplemente quieres aportarle hidratación y nutrición "extra" para proporcionarle suavidad y luminosidad puedes mezclar los siguientes ingredientes:- 1 yema de huevo +1 cucharada de miel
Otra posibilidad es añadir esta base 2 cucharadas de yogur natural, que aportarán una mayor tersura a la piel.
Déjate puesta la mascarilla unos 15-20 minutos (aprovecha para disfrutar de unos momentos de relax, descansando o escuchando una música suave) y retírala con agua tibia.
Si tienes tendencia al cutis graso las mascarillas más adecuadas son las que limpian en profundidad y ayudan a prevenir la obstrucción de los poros y la aparición del temido acné. Los ingredientes adecuados para prepararlas son:
- 2 cucharadas de miel + el jugo de un limón
Si buscas una mascarilla limpiadora pero que tenga además propiedades exfoliantes para eliminar células muertas y proporcionar mayor luminosidad (recomendable al menos una vez al mes) puedes combinar:
- 1 cucharada de miel +1 cucharada de leche en polvo + 1 clara de huevo
En estos casos la aplicación sólo dura unos minutos mientras se extiende realizando suaves movimientos circulares. Se retira con agua templada inmediatamente después.
Por último para pieles muy secas y con presencia de pequeñas arrugas una mezcla "infalible" consiste en combinar:
- 1 yema de huevo + 1 cucharada de miel +1 cucharada de aceite de almendras

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