Curiosidad en el uso de bacterias lácticas (probióticos) en la apicultura
Atribución de fotos: Dr. Horst Neve, Max Rubner-Institut
¡Todas las bacterias lácticas producen ácido láctico!
El prof. Audisio obtuvo, in vitro, la producción de las bacterias lácticas que logró aislar, de una sustancia capaz de inhibir el crecimiento de las larvas de Paenibacillus, el agente etiológico de la plaga estadounidense (Audisio MC et al., 2009). Sin embargo, en 2004, Evans y López fueron los primeros en demostrar que una mezcla de bacterias no patógenas puede hacer que las larvas de abejas produzcan sustancias antibacterianas que pueden prevenir la proliferación de P. larvas. Su propósito fue verificar si la exposición de las larvas a algunas bacterias fue capaz de aumentar la respuesta inmune de las larvas, en función de la capacidad de las abejas para producir 4 sustancias antibacterianas: abecina, apidecina, himenoptina y defensina (Casteels-Josson K. et al., 1994). Lo que obtuvieron fue un aumento en la producción de abecina por las larvas expuestas tanto a la mezcla de bacterias como a las esporas de P. larva. Un bien que prirono el camino para el estudio de los efectos de los probióticos en el sistema inmunológico de las abejas y su desarrollo en todas las etapas (Evans y JD López DL, 2004). Este estudio fue seguido por otros, destinados a demostrar cómo los lactobacilos, también aislados de alimentos y alimentos fermentados por las abejas, son capaces de detener la proliferación del agente causante de la plaga estadounidense (Forsgren E. et al., 2010; Mudroňová D . et al., 2011; Yoshiyama M. et al., 2013). Estos probióticos son capaces de estimular la producción de surfactina en larvas, un lipopéptido expresado en la superficie celular, tóxico para las formas vegetativas de P. larvae, y de un antifúngico que inhibe el crecimiento de Ascosphaera apis (Alippi AM y Reynaldi FJ, 2006). ; Sabaté DC et al., 2009).
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