martes 19 de noviembre de 2019
Fuente:
https://www.ecoticias.com/naturaleza/197749/campana-sosabejas-greenpeace-galardones


Es urgente que recuperemos el control de nuestra alimentación y transitemos hacia un modelo agroalimentario capaz de ofrecer alimentos justos, saludables y sostenibles a todas las personas.Los campos siguen siendo envenenados con potentes plaguicidas y la culpa no es de los agricultores ni agricultoras, sino de un puñado de multinacionales y los gobiernos cómplices, que quieren dominar nuestra alimentación y conseguir ingentes beneficios económicos mientras destruyen la vida en el planeta.
Remarcaron que nuestro trabajo contribuyó muy significativamente a haber hecho posible lo que parecía imposible: la prohibición de tres insecticidas neonicotinoides.La COAG destacó que en Greenpeace fuimos un actor clave para que la ciudadanía entendiera la importancia de los polinizadores, los problemas a los que se enfrentan, así como las soluciones a los mismos.
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https://www.ecoticias.com/naturaleza/197749/campana-sosabejas-greenpeace-galardones

La campaña #SOSAbejas de Greenpeace ya acumula 4 galardones
- No uno, ni dos, ni tres, sino cuatro premios acumula ya la campaña de Greenpeace para salvar a las abejas. Pero este no es solo un reconocimiento más a nuestra exitosa campaña, es un premio muy especial.

El sector apícola de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), que representa a la inmensa mayoría de los apicultores y apicultoras profesionales en España, nos ha concedido el premio “Txintxu Ruíz”.
Se trata de un reconocimiento especial porque el sector apícola de COAG fue de los primeros en denunciar en España el declive de las abejas y, en concreto, cómo los insecticidas son uno de los grandes responsables de este gravísimo problema, algo que sería fácil de abordar.

También, y ya a nivel personal, este premio es muy especial porque Manuel Izquierdo y Ángel Díaz despertaron en mí el profundo amor que siento por estos fascinantes insectos y son dos de los culpables de que hoy yo mismo sea un pequeño apicultor.
Este premio debe ser también un recordatorio de la profunda crisis ecológica en la que estamos inmersos y que demuestra que hay que trabajar más duro que nunca.
Es urgente que recuperemos el control de nuestra alimentación y transitemos hacia un modelo agroalimentario capaz de ofrecer alimentos justos, saludables y sostenibles a todas las personas.Los campos siguen siendo envenenados con potentes plaguicidas y la culpa no es de los agricultores ni agricultoras, sino de un puñado de multinacionales y los gobiernos cómplices, que quieren dominar nuestra alimentación y conseguir ingentes beneficios económicos mientras destruyen la vida en el planeta.
Ese modelo debe estar basado en la agroecología, porque es la única que pone en el centro a las personas y el medio ambiente y no los intereses espurios de unos pocos. Solo la agroecología puede garantizar la independencia a los agricultores y agricultoras y por ello mismo es tan vilmente atacada por los poderes fácticos.
Remarcaron que nuestro trabajo contribuyó muy significativamente a haber hecho posible lo que parecía imposible: la prohibición de tres insecticidas neonicotinoides.La COAG destacó que en Greenpeace fuimos un actor clave para que la ciudadanía entendiera la importancia de los polinizadores, los problemas a los que se enfrentan, así como las soluciones a los mismos.
Además, alabaron con sus palabras el trabajo de comunicación y de movilización ciudadana (logramos cerca de 500.000 firmas de apoyo a la campaña y los grupos de voluntariado hicieron cientos de actividades de sensibilización por toda la geografía española).Enfatizaron también el trabajo científico y de investigación que hay detrás de esta campaña y en particular cómo el informe Alimentos bajo amenaza marcó un antes y un después en las discusiones sobre esta problemática.
Desde Greenpeace queremos dedicar este premio a todas las personas que cada día aportan su granito de polen para hacer de este mundo un lugar mejor en el que vivir y, muy especialmente, a aquellas que han apoyado esta campaña. Lo dedicamos también a todos los apicultores y apicultoras que cada día cuidan a sus abejas y contribuyen a la explosión de vida que ocurre cada primavera.
Por último, este premio nos recuerda también que mucha gente pequeña unida puede conseguir grandes logros, como lo que hacen estos pequeños insectos que, en su incansable labor de polinización, nos garantizan un futuro colorido y lleno de nutritivos alimentos. No dejemos que desaparezcan, ¡ni ellos ni ninguna especie más!
Autor: Luís Ferreirim
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