El contagio afectivo, un componente central de la empatía, se ha caracterizado ampliamente en vertebrados sociales, pero se desconoce su existencia en cualquier invertebrado. Utilizando un paradigma de sesgo cognitivo, demostramos el contagio afectivo positivo en abejorros. Tras ser entrenadas en flores de colores con diferentes refuerzos, las abejas que interactuaron con un congénere en un estado afectivo positivo fueron más rápidas y propensas que los controles a posarse en flores de colores ambiguos, lo que indica la transferencia de un sesgo de juicio positivo entre abejas. Observaciones y experimentos adicionales demostraron que el afecto podía transmitirse entre abejas sin contacto físico, es decir, únicamente a través de la modalidad visual. Nuestros hallazgos sugieren que el contagio afectivo podría ser un mecanismo evolutivamente extendido, presente tanto en vertebrados sociales como en insectos sociales.
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