http://www.biounalm.com/2011/04/la-royalactina-es-la-responsable-de-la.html
La royalactina es la
responsable de la diferenciación de la abeja reina
24 Abril 2011 David Castro
Por muchos años, los científicos saben que cuando a una larva de
una abeja se la alimenta con la jalea real secretada por las obreras, esta se
convierte en una abeja reina. Sin embargo, hasta ahora no se sabía cual era el
factor responsable de la diferenciación ni la forma como actúa. La Dra. Masaki Kamakura de laUniversidad de la Prefectura de
Toyama identificó y
caracterizó la royalactina, la proteína responsable de la
diferenciación de las larvas en abeja reina según reportó hoy en Nature
Cuando las hembras de las abejas melíferas (Apis mellifera)
llegan a adultas, pueden ser diferenciadas en dos castas: las reinas y las
obreras. Esta diferenciación no se debe a diferencias genéticas —ninguna
abeja esta programada para ser reina u obrera— sino depende de si fueron o no
alimentadas, cuando eran unas pequeñas larvas, con la jalea real secretada por las obreras.
La diferencia entre una reina y una obrera es bastante notoria
ya que, a parte de ser mucho más grande y se desarrolla mucho más rápido, puede
vivir hasta 10 veces más (de 1 a
2 años), tiene los ovarios grandes y funcionales y puede llegar a poner hasta
2,000 huevos por día. Entonces, sería lógico pensar que la jalea real contiene
algún tipo de factor inductor —al cual llamaron royalactina— que determina la diferenciación de estas dos
castas. Sin embargo, este factor no ha podido ser identificado hasta ahora.
Fue así que Kamakura hizo una interesante
observación. Cuando se almacenaba la jalea real a 40°C por 7 días y se
alimentaba a las larvas con ella, las abejas reinas resultantes tardaban más
tiempo en desarrollarse y el tamaño de sus ovarios eran mucho más pequeños. El
efecto se acentuaba cuanto más tiempo permanecía almacenada la jalea (14, 21 y
30 días), tanto así que, a los 30 días, la jalea real perdía su capacidad
diferenciadora y las larvas alimentadas con esta jalea se convertían en abejas
obreras.
Esta observación indicaba que el factor
inductor responsable de la diferenciación de las abejas presente en la jalea
real se degradaba gradualmente con el paso del tiempo, perdiendo su actividad
completa a los 30 días. Existen muchas biomoléculas (azucares, proteína,
grasas, etc.) que se degradan cuando son sometidas a altas temperaturas, así
que el factor inductor podría tener cualquiera de estas formas químicas.
Para determinar que compuesto químico era el inductor, Kamakura
hizo otro experimento. Almacenó la jalea real tanto a 40°C y 4°C para identificar que
compuestos se degradaban en uno y no en el otro, después de 30 días. Al analizar
los componentes presentes en la jalea real, ni los azúcares, ni las vitaminas,
ni los ácidos grasos mostraron una reducción significativa. Sin embargo, al
analizarlos mediante HPLC y electroforesis en poliacrilamida (PAGE) identificaron tres proteínas
—una de 450kDa, otra de 170kDa y otra de 57kDa— que se degradaron durante el
almacenamiento.
Por un lado, la proteína de 170kDa se degradó
completamente sólo a los 14 días de almacenamiento, descartando que esta sea el
inductor porque, según el primer experimento, aún se observaba un efecto sobre
las larvas a los 21 días. La proteína de 450kDa prácticamente no se degradó,
quedando un 90% a los 30 días, y la proteína de 57kDa —a la cual asignaron como
la royalactina— se degradó por completo a los 30 días.
Así que Kamakura purificó las proteínas de 450kDa y de 57kDa
para probar su efecto sobre las larvas a diferentes concentraciones (0.5 – 2.0%
de su peso). La royalactina (57kDa) fue la única que redujo el tiempo de
desarrollo de las larvas (a), aumentó el peso de
la abeja (b) y también el tamaño
de los ovarios (c). El mismo efecto se
obtuvo con una royalactina recombinante (E-Rol) producida por E. coli.
Pero, como las abejas no son muy usadas como modelos biológicos,
no existen muchas cepas mutantes que permitan determinar el mecanismo de acción
de la royalactina. Por otro lado, la mosca de la fruta es un modelo biológico
por excelencia, así que Kamakura usó a la Drosophila para hacer los análisis genéticos y
observar el efecto de la jalea real en la diferenciación.
Cuando se le sometió a las larvas de la mosca de la fruta a un
20% de jalea real, Kamakura observó un sustancial aumento en el tamaño
corporal, la fecundidad y en la esperanza de vida, así como también una
reducción en el tiempo de desarrollo de la mosca. En otras palabras, la jalea real tenía prácticamente el mismo efecto en la abeja y en
la mosca. Gracias a este sorprendente resultado, la investigadora pudo
continuar sus experimentos en la mosca.
Al usar distintas cepas mutantes de moscas, Kamakura identificó
que la royalactina actuaba a nivel del receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico (EGFR) del tejido graso a través de la activación de la p70S6K, una kinasa que actúa sobre la subunidad 6 del
ribosoma, fosforilándola y promoviendo la síntesis de proteínas. Este mecanismo
permite que las células adquieran un mayor tamaño. Entonces, esto indicaría que
el mayor tamaño de las moscas se debe a que las células son más grandes y no
porque son más numerosas. También se observó que la EGFR estaba relacionada
directamente con la prolongación de la esperanza de vida de las moscas, siendo
la primera vez que se detecta este efecto en los animales.
Por otro lado, Kimakura observó que la vía MAPK era
activada por la EGFR ,
permitiendo una reducción en el tiempo de desarrollo de las moscas. Además, la
royalactina tenía la capacidad de inducir la expresión de la ecdisterona (20E), una hormona juvenil esencial para el desarrollo de
los ovarios.
Finalmente, para demostrar que todos estos resultados obtenidos
en las moscas de la fruta pueden ser extrapolados a las abejas, Kamakura usó un
ARN de interferencia (ARNi) para silenciar la expresión del gen EGFR en
el tejido graso de las abejas melíferas. Este experimento confirmó que el
efecto de la royalactina es similar en la mosca de la fruta y en la abeja
melífera.
Entonces, para resumir, la royalactina actúa a
nivel del receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico del tejido graso de las
larvas de las abejas, induciendo la diferenciación en abejas reinas a través de
la activación de una kinasa que fosforila una subunidad del ribosoma,
promoviendo la síntesis de proteínas, aumentando del tamaño de las células y
prolongando la esperanza de vida de la abeja reina. Por otro lado, también se
activa la vía de señalización celular MAPK, reduciendo el tiempo de desarrollo
de la larva y se promueve la expresión de la ecdisterona, una hormona esencial
para el desarrollo de los ovarios.
Referencia:
Imagen: Flickr @Max_xx
Leer más: http://www.biounalm.com/2011/04/la-royalactina-es-la-responsable-de-la.html#ixzz1KXOCQwqy
Under Creative Commons License: Attribution Non-Commercial Share Alike
No hay comentarios:
Publicar un comentario