domingo 26 de junio de 2011
http://www.elcomercio.es/v/20110626/oriente/siglo-vuelta-campo-20110626.html
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Siglo XXI, la vuelta al campo
Cada vez hay más emprendedores que deciden dedicar su futuro a la agroalimentación con técnicas evolucionadas e innovadoras
26.06.11 - 02:45 -
Hay quien sostiene la premisa de que la historia es circular. Que todo acaba volviendo al lugar donde se inició. Y así, poco a poco, el futuro se vuelve a escribir en el mismo pupitre en donde una vez fue el presente. Aunque lo que ahora se dibuja es un destino mejorado, gracias a la evolución de las técnicas y la vuelta de tuerca de quienes deciden volcar su esfuerzo en una iniciativa que rescata la esencia del pasado para traerla a las exigencias de la actualidad. Dicen que el desarrollo asturiano pasa por regresar al campo. Al fin y al cabo fue ahí donde empezó todo. El clima ha pintado de verde el Principado, pero han sido los pastores y los agricultores los pilares indiscutibles que mantienen erguido el territorio que hoy conocemos. Esa tierra aún tiene mucho que ofrecer, sólo es necesario saber buscarlo, atraverse y trabajar, muy duro, para sacar de ella todo el potencial que posee. Cuando eso ocurre, se crea la agroalimentación, la vuelta al campo del siglo XXI. Un nuevo campo en auge con millones de oportunidades. Aquí sólo se muestran algunos ejemplos de los emprendedores que dieron forma a un proyecto, empujados por ideas mitad románticas, mitad comerciales.
Miel de los Picos de Europa
Miel de los Picos de Europa
Dice Jesús Antonio Noriega que «todos» llegan a la apicultura «por casualidad y por afición» a partes iguales. No existe Formación Profesional, ni ningún tipo de enseñanza reglada para este oficio, e incluso uno tarda en darse cuenta de que realmente puede ser un trabajo propiamente dicho. Pero «llega un momento en el que te encuentras con que tienes cien colmenas y todos tus amigos y toda tu familia tiene miel de la que produces». Entonces, cuenta, «ves que puede haber una utilidad detrás de esa afición» y decides dar ese paso al frente y «creas una explotación de carácter profesional» que no sólo sigue viva, sino que ha sabido avanzar, evolucionar y convertirse en un referente de innovación, cuna de emprendedores: Jesús y su mujer, Carolina Álvarez. Ambos han construido en Alles, capital de Peñamellera Alta, el Aula de la Miel.
Inicialmente, recuerda Jesús, «adoptamos un esquema muy al uso, una pequeña producción para vender por tiendas, ferias...» y poco a poco las colmenas fueron creciendo y «la miel se convirtió en extraordinaria». Había espacio y la materia prima era excelente. Así que, ¿por qué no seguir hacia delante? «Nos planteamos hacer una nueva instalación con un enfoque empresarial de la actividad agroalimentaria».
Jesús partió de una idea clara: «Soy un firme creyente de que el futuro de Asturias no es ni el turismo ni la industria, el gran potencial del Principado está en la tierra» y a ella acudió para forjar su futuro, y el de su familia. Eso sí, al campo del siglo XXI porque «hay que aplicar criterios serios y modernos», explica. Después de «viajar bastante, de ver lo que nos gustaba y, sobre todo, lo que no nos gustaba», narra, «pensamos en no tener una producción muy grande, pero sí un valor añadido: productos derivados, buenas presentaciones, alternativas... y el Aula de la Miel terminó siendo una especie de híbrido entre explotación y aula didáctica». Se iniciaron en 2004 las visitas guiadas, el contacto directo con los clientes... y aquella bonanza «que pasaba por vender al cliente tarro a tarro de miel» otorgó la diferencia al producto fabricado por Jesús y Carolina. La miel de Alles no era «una miel más». Y aquel concepto distinto «nos trajo hasta este mismo año» en donde la crisis forzó a un nuevo replanteamiento del negocio. «Teníamos que hacer una reforma, dar un giro, llevábamos ocho años trabajando en lo mismo y había que dar una vuelta»... y Jesús y Carolina, conscientes de que lo importante son las colmenas, «adaptamos de nuevo la instalación para recibir visitas», ésta vez, «potenciando la labor del trabajo en el campo». De un lado «se renovaron los materiales didácticos del Aula y ahora las visitas ven cómo se trabaja el producto» y, de otro lado, «se dobló el número de colmenas» hasta tener un total de 600. Su empresa no sólo creció, sino que generó empleo. La miel de los Picos de Europa que producen Jesús y Carolina es un referente «con un valor que nos ancla al terreno en el que vivimos».
Jesús empezó «con esto de las colmenas» cuando tenía 16 años. Ahora lleva 15 años dedicándose a ello de una manera más profesional. Recuerda entre risas que cuando «tenía 32 colmenas me creía el rey porque no tenían ningún problema y todo me marchaba de maravilla» hasta que un día murieron, de golpe, 17. En lugar de amedrentarse «me encorajiné y pensé que aquello me había pasado por se un creído y querer trabajar en un mundo que desconocía». Aquel fracaso «me estimuló» y a partir de ahí «me convertí en un apicultor» a través del conocimiento del oficio. Con el tiempo y la información llegaron las variedades de miel, tantas como lugares de cosecha. Mieles de costa, montaña, valles, alta montaña... las distintas floraciones de los Picos de Europa hacían nacer una miel tan distinta como buena.
Y de la miel al uso a las degustaciones y al campo de los derivados... «Empezamos a diseñar productos, algunos se cayeron por el camino, pero al final surgieron productos distintos», como la crema de queso de Cabrales con miel, la crema de avellanas con miel y el último producto «la merienda infantil con cacao», la alternativa a las cremas industriales que se comercializan. «No lleva aditivos, ni conservantes, sólo miel, cacao, avellanas y un secreto...». Los niños, señala Jesús, «merendarán el cacao que tanto les gusta, aunque no sabrán que están tomando un 70% de miel». Porque comer, concluye Jesús, «tiene que ser agradable».
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