sábado 3 de octubre de 2026
Más allá de la miel: el potencial científico de los productos apícolas y la biodiversidad chilena
Cuando se piensa en la apicultura, la miel suele ser el principal referente. Sin embargo, la colmena alberga un ecosistema de productos con funciones biológicas, nutricionales y de protección altamente diversas que hoy concentran el interés de la comunidad científica.
Así lo explica la profesora Raquel Bridi, académica del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, quien investiga las propiedades químicas y biológicas de los productos naturales derivados de la biodiversidad chilena.
La colmena: Un ecosistema funcional
Según detalla la investigadora, entre los principales productos de la colmena se encuentran la miel, el polen apícola, el pan de abeja, el propóleo, la cera y la jalea real, desempeñando cada uno un rol fundamental para la colonia: “La miel constituye principalmente una reserva energética para la colonia. El polen apícola es una fuente muy importante de proteínas, además de aportar lípidos, vitaminas, minerales y otros compuestos. Una vez almacenado y transformado dentro de la colmena, puede originar el pan de abeja, que también cumple una función nutricional”.
“El propóleo, en cambio, tiene una función principalmente protectora. Las abejas recolectan resinas y exudados vegetales, que luego mezclan con cera y secreciones propias, y los utilizan para sellar espacios y contribuir a mantener las condiciones sanitarias de la colmena. La cera es el material estructural con el que construyen los panales, mientras que la jalea real es una secreción producida por las abejas nodrizas que se utiliza para alimentar a las larvas y, de manera especial, a la abeja reina”, agrega.
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