domingo 11 de noviembre de 2012
http://www.levante-emv.com/opinion/2012/11/11/miel-cura/951020.html

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La miel que cura casi todo
Baltasar Bueno
Curiosamente, Montroy/Montroi no fue repoblada por cristianos tras la fundación por Jaime I del Regnum Valentiae. No había, no encontraron quienes quisieran ir allí, por lo que a principios del siglo XIV el poblado era de moros, no de cristianos.
Ello ha hecho que costumbres y tradiciones, maneras de trabajar la agricultura, tengan un poso más árabe aquí que el de los demás pueblos. El pueblo se asienta a los pies de un cerro coronado por una torre que levantara allí la dinastía Nazarí para vigilar, entre otras cosas, el mar, allá a lo lejos.
Este fin de semana, 9-11 de noviembre, el centro del pueblo se convierte en un auténtico zoco árabe lleno de tenderetes, que nos recordarán los actuales mercados feriales tunecinos. No hay nada de impostura y si de acercamiento a la naturaleza, de recuperar lo que siempre la naturaleza puso a disposición del humano.
«Per una salut de mel» es la consigna este año de la Fira Valenciana de la Mel. En medio de la algarabía popular y de aquello que bien se describe en valenciano «dos dones i un pato, mercat», hay charlas, conferencias y consejos para la salud a partir de la miel.
Ahora que todos tenemos problemas con adquirir fármacos, Fivamel proclama las excelencias terapéuticas de la miel. Que los gobiernos se quejan de lo caras que son las medicinas y de las demasiadas que consumimos, es buen momento para volver la vista atrás más de 2.000 años, a la época de los egipcios y griegos que consideraban la miel como un producto sagrado de lo eficiente que siempre ha sido. La misma Biblia está llena de citas que hacen referencia a la miel.
La artritis, la gota, la fatiga, los problemas digestivos, la bronquitis, la conjuntivitis, la tos crónica, el estreñimiento, el asma, las afecciones respiratorias, faringitis, esofaguitis, amigdalitis, enfriamientos, el catarro, la varicela, las lombrices, las úlceras, las mucosidades, las llagas, las pequeñas heridas, las afecciones renales, la piorrea, problemas hepáticos, cálculos de vesícula, infecciones urinarias, sinusitis, infecciones genitales, acné, espinillas, pústulas, colesterol, hipertensión, impotencia sexual, neurosis, varices, hemorroides, ? pueden ser tratadas y curadas con miel en sus distintas maneras de ser presentada, entre ellas el popular en todo el mundo, sobre todo en Chile, propóleo, o la muy conocida jalea real.
El pueblo y su comarca tiene buenos apicultores productores de miel, pero no acaban de saber venderla, de promocionarla. Fivamel lleva año consiguiéndolo, levantando sus velámenes y poniendo en marcha sus altavoces. Una buena salida a la crisis y a las intoxicaciones por tantos medicamentos es volver a los orígenes, a lo que sabiamente nuestros antepasados, los primeros pobladores del mundo prontamente descubrieron, el poder sanador de la miel, que sirve para algo más que para la repostería y la confitería.
Buena feria y buen director, Carles Galletero, que la impulsa. Estos días tienen la Feria de la Miel a su alcance, así que apuesten por su salud y acudan a Montroi.
Ello ha hecho que costumbres y tradiciones, maneras de trabajar la agricultura, tengan un poso más árabe aquí que el de los demás pueblos. El pueblo se asienta a los pies de un cerro coronado por una torre que levantara allí la dinastía Nazarí para vigilar, entre otras cosas, el mar, allá a lo lejos.
Este fin de semana, 9-11 de noviembre, el centro del pueblo se convierte en un auténtico zoco árabe lleno de tenderetes, que nos recordarán los actuales mercados feriales tunecinos. No hay nada de impostura y si de acercamiento a la naturaleza, de recuperar lo que siempre la naturaleza puso a disposición del humano.
«Per una salut de mel» es la consigna este año de la Fira Valenciana de la Mel. En medio de la algarabía popular y de aquello que bien se describe en valenciano «dos dones i un pato, mercat», hay charlas, conferencias y consejos para la salud a partir de la miel.
Ahora que todos tenemos problemas con adquirir fármacos, Fivamel proclama las excelencias terapéuticas de la miel. Que los gobiernos se quejan de lo caras que son las medicinas y de las demasiadas que consumimos, es buen momento para volver la vista atrás más de 2.000 años, a la época de los egipcios y griegos que consideraban la miel como un producto sagrado de lo eficiente que siempre ha sido. La misma Biblia está llena de citas que hacen referencia a la miel.
La artritis, la gota, la fatiga, los problemas digestivos, la bronquitis, la conjuntivitis, la tos crónica, el estreñimiento, el asma, las afecciones respiratorias, faringitis, esofaguitis, amigdalitis, enfriamientos, el catarro, la varicela, las lombrices, las úlceras, las mucosidades, las llagas, las pequeñas heridas, las afecciones renales, la piorrea, problemas hepáticos, cálculos de vesícula, infecciones urinarias, sinusitis, infecciones genitales, acné, espinillas, pústulas, colesterol, hipertensión, impotencia sexual, neurosis, varices, hemorroides, ? pueden ser tratadas y curadas con miel en sus distintas maneras de ser presentada, entre ellas el popular en todo el mundo, sobre todo en Chile, propóleo, o la muy conocida jalea real.
El pueblo y su comarca tiene buenos apicultores productores de miel, pero no acaban de saber venderla, de promocionarla. Fivamel lleva año consiguiéndolo, levantando sus velámenes y poniendo en marcha sus altavoces. Una buena salida a la crisis y a las intoxicaciones por tantos medicamentos es volver a los orígenes, a lo que sabiamente nuestros antepasados, los primeros pobladores del mundo prontamente descubrieron, el poder sanador de la miel, que sirve para algo más que para la repostería y la confitería.
Buena feria y buen director, Carles Galletero, que la impulsa. Estos días tienen la Feria de la Miel a su alcance, así que apuesten por su salud y acudan a Montroi.
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